José de Jesús Juárez Martín
Los que tenemos la dicha de la paternidad, o maternidad, ya experimentamos que elegir un nombre para nuestros hijos, fue un ejercicio mental que afrontó experiencias, afectos, historia, futuro, deseos, convenios, discusiones, seducción, tal vez capricho, novedad, etc… y considero que si se nos diese la oportunidad de cambiar de nombre cuando se llega a la mayoría de edad, o cuando nos casamos, muchos cambiarían de nombre, pero felizmente nuestras leyes civiles son inflexibles en este aspecto, y nuestro nombre, es parte de nuestro patrimonio personal desde el registro.
En la vida religiosa, se acostumbró cambiar el nombre original por alguno que fuera más de acuerdo a la visión religiosa del nuevo aspirante a la comunidad.
Los artistas, deportistas se conocen con frecuencia con otro nombre que no siempre revela su origen. En el trato cotidiano, familiar, abundan los motes, apodos, pseudónimos que de alguna forma identifican al nombrado con su referencia verbal.
Ahora bien, entre los Santos Padres que han conducido a la cristiandad católica los nombres de Gregorio y Juan han sido más escogidos por los papas y en tercer lugar está el de Benedicto, en una alusión evangélica de “Bendito el que viene en nombre de Dios” con que fue recibido Jesús Cristo a la llegada a Jerusalén para celebrar la última Pascua de las que Él vivió entre su pueblo que lo aclamó el Domingo de Ramos y presenció su crucifixión al Viernes Santo.
Desde el martes 19 abril 2005 a las 17:50, tiempo de Roma y 10:50 del horario nuestro), los católicos tenemos un nuevo Sumo Pontífice que lleva por nombre, según su personal elección: Benedicto XVI. Personaje ampliamente conocido en los asuntos eclesiales católicos y sobre todo en la Curia Romana porque fue el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe.
Colaborador estrecho del anterior Papa y uno de los cardenales más conocidos en el Cónclave que tuviera como objetivo la elección del sucesor del finado Juan Pablo II, sucesor de San Pedro primer obispo de Roma hace XX siglos, en los inicios del cristianismo, cuando el Imperio Romano tuvo su sede en la ciudad de Roma, centro de poder y riqueza.
La grey católica con la muerte de Juan Pablo II, perdió uno de los más grandes estadistas y de mayor carisma; el afecto de los creyentes se le prodigaba en forma efusiva y en especial aquí en nuestra patria y la elección del actual Santo Padre: Benedicto XVI, fue bien recibida hace tres años y sin embargo, flotaba cierta incertidumbre de la aceptación mundial del liderazgo que le son propios por su investidura de Jefe del Estado Vaticano y Sumo Sacerdote de la Religión Católica, depositaria de las enseñanzas de Jesucristo y su representante según el dogma y la tradición.
La actual visita de S. S. Benedicto XVI a los Estados Unidos de Norteamérica comprueba la solidez, la firmeza de los principios morales, la apertura ecuménica, el reconocimiento de faltas pretéritas del “Pueblo de Dios” la petición de perdón a pecados de caridad y una doctrina social fundada en el amor hacia la comunidad total de la aldea global con la esperanza en que la juventud cumpla su misión evangelizadora fundada en el respeto para la convivencia de acuerdo enseñanza fraterna del evangelio.
Desde la más alta tribuna internacional, en el corazón del país poderoso, ahí hizo sentir su presencia y liderazgo con la certera doctrina secular y la aceptación de los diferentes dignatarios religiosos y autoridades avalan sus aseveraciones y ansias de acercamiento fraternal.
Los temores iniciales, infundados, desaparecen porque “La Barca de Pedro” tiene rumbo, tiene fe, tiene salvación para quienes con Cristo y su Vicario elevan la vela de la fraternidad y trabajan por la justicia y dignidad de hijos de Dios.
A continuación enumero los Papas que han llevado este nombre y los relaciono con el tiempo de su papado, aunque algunos de ellos fue el tiempo trágico de su vida. Todos ellos al morir terminan el pontificado, pero hubo circunstancias en que algunos sobrevivieron sus días como Pastores de la Cristiandad o bien, terminaron con sus vida:
Benedicto I 574- 578 Fue conocido por docto y bondadoso
Benedicto II 684- 685 Piadoso, el Emperador Constantino III lo respetó mucho.
Benedicto III 855- 858 Vivió el cisma de Anastasio, que después reconoció su error.
Benedicto IV 900- 903 Romano de nacimiento, magnánimo con los pobres
Benedicto V 964… Tuvo dificultades con el Emperador de aquel tiempo, fue desterrado y murió a su regreso.
Benedicto VI 972- 974 Fue hecho preso apenas resultó electo, murió de hambre
Benedicto VII 974- 984 Realizó el Concilio Romano de 974. Legisló sobre las Ordenaciones.
Benedicto VIII 1012-1024 Muy activo y enérgico, sufrió por el Antipapa
Gregorio
Benedicto IX 1033- 1044 1045 y 1047 1048. La nobleza lo desestabilizó.
Benedicto X 1058- 1059 Entre los Papas Esteban IX y Esteban X.
Benedicto XI 1303-1304 General de los Padres dominicos. Ejemplar monje, Benedicto XIV lo beatificó.
Benedicto XII 1334 1342 Electo en Avignon Francia, quiso regresar a Roma, pero murió en aquella localidad francesa.
Benedicto XIII 1724-1730 Fue muy humilde, miembro de la comunidad de los dominicos, canonizó a San Pío V, entre muchos otros.
Benedicto XIV 1740- 1758 Nació en Bolonia, designó misa propia para la Virgen de Guadalupe.
Benedicto XV 1914- 1922. Oriundo de Génova, “El Papa de la Paz”, por sus Intervenciones durante la primera guerra mundial.
Benedicto XVI 2005… 2008…
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