Junio 23, 2008
Agua
Héctor Raúl M.S.
No recuerdo mi primer contacto con ella, pero mi líquida imaginación navega hasta llegar al principio húmedo de mis días. Proveniente de un mar blanco me adentré en la isla encapsulada, que se encuentra en el fondo de Venus; sumergido en el agua pero sin ahogarme esperé en la calma a qué decidieran expulsarme del paraíso acuático. Mi pecado… Crecer alimentándome en esas aguas divinas, el día llegó, con su luz por vez primera a secar lo que mis lágrimas mojaban, ya no me cubrían esas cálidas olas, solo era parte de un nuevo mundo, uno más que llega a este río de la vida humana, muy atrás quedó mi pasado cristalino.
Me gusta sentir la brisa matutina, al despertar de una noche con lluvia, ¿habrá mejor aroma que el que surge del suelo húmedo del rocío?; pensar en agua me tranquiliza será que ella me recuerda mi origen.
Sensaciones líquidas que entran por cada beso, recorren mi interior, llevando en su cauce la pasión que busca su destino río abajo. Agua, solo eso, vital y sensual, peligroso o pasivo; tan simple como parece, se eleva, y regresa. Moja tardes de juegos infantiles, inofensivamente esta ahí, lavando penas, sí no se las lleva por lo menos les cambia la cara a esas tristezas impermeables del alma. ¿Cuál será el agua que calme la sed del alma?
Aguas de cambio que arrastren a un destino azul e infinito.
criado por suplementolajirafa
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