Julio 17, 2008
C o l o r e s
Salvador Flores Cobián
Estando una ocasión con camaradas,
hablábase de gustos en colores,
del cielo, del mar y de las flores,
mezclados en bellas pinceladas.
-Es hermoso, decían, el amarillo,
las flores lo lucen muy ufanas,
de todos, agradable y más sencillo,
cual sol que se levanta en las mañanas.
-Diré que para mi es el predilecto,
aquel que me recuerda la abundancia,
de valles y bosques sin distancia,
o mares de fondos imperfectos.
-Prefiero ese color, otro confiesa,
el que en un día lluvioso el cielo baña,
pues siempre me recuerda la tristeza,
que a veces si estoy solo me acompaña.
-Para mí gusto, tal vez incomparable,
ese color que corre por mis venas,
si ese correr cesara, es probable,
se detendrían también mis tristes penas.
- Pero ¿no es cierto? Que no hay color más bello,
que aquel que puede mirarse en lontananza,
cuando Helios nos da un débil destello,
que muere al igual que mi esperanza.
-Convengo, de razón tú no estás falto,
más siento para mí, que es más bonito,
aquel que se le admira, allá en lo alto,
y acaba por perderse en lo infinito.
Tal vez más bello, nadie puede negar,
quizá no comparable con ninguna,
la hermosa luz que miro reflejar,
y ese color plateado de la luna.
-Pero es sin duda, una gran maravilla,
en el cielo admirar esa amalgama,
cuando en cielo lluvioso el sol brilla,
así del arco iris, formándose la gama.
criado por suplementolajirafa
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