La Jirafa

Un suplemento cultural que se publica todos los sábados en las páginas del Diario de Zapotlán, realizado por personas de la región sur de Jalisco, aunque con colaboraciones de cualquier parte del mundo.

Agosto 29, 2008

Nada nuevo

 

Salvador Flores Cobián

Ha pasado mucho tiempo,
en que he deseado escribir,
muchas cosas o momentos
que se pudieran sentir.

Mucho esfuerzo, pero es vano,
no se ha logrado captar,
nada, que cualquier humano,
no haya podido expresar.

Inventar una y mil formas,
enumerar cualidades,
pero aquí… todo se torna,
en vaguedad y ansiedades.

Un nuevo esfuerzo, e intento
escribir, que tú lo entiendas.
Pero torna el desaliento,
no logré que me comprendas.

Sensación desesperante,
no poder comunicar,
un sentimiento constante,
que quisiera demostrar.

No deseo que esto me pase…
hablo con mi corazón,
que ni una quimera me abrace.
¡Ya vislumbro solución!

No fue preciso buscar,
lo que ahora está visible,
que me impida divulgar,
para ti ¿es comprensible?

criado por suplementolajirafa    10:31 am — Categoría: La Jirafa

Encuentro nocturno

 

Jesús Vásquez Barragán

¿Usted en Zapotlán? No lo puedo creer, hace apenas unos minutos lo vi en la televisión. Me gustó la entrevista, me quedé con ganas de escuchar más, pero una hora es poco tiempo, lo entiendo. Sentí ternura al escuchar cómo se expresó de sus hijos: “se me cae la baba al verlos iniciarse como actores y camino que usted ha recorrido desde hace muchos años”. He visto en televisión a un hijo suyo, se parece a usted.

   Me interesa saber que actualmente está representando en la ciudad de México, locaciones originales, a personajes importantes de la historia; quisiera estar allá, pero hace tanto que no voy a la Capital. Creo que cuando lo vi por última vez fue en la obra “Arte”, donde actuaron Claudio Obregón, Manuel Sánchez Navarro y usted; la trama gira alrededor de un cuadro pintado en blanco; interesante y divertida, el monólogo de Sánchez Navarro, memorable. Y qué decir de “El vestidor”, que usted interpretó junto con do Ignacio López Tarso ¡magnífica obra! Y la exitosa comedia musical “El diluvio que viene” donde encarnó al carismático sacerdote: ¿en cuántas placas de festejos por representaciones aparece su nombre? También lo vi en una comedia con Silvia Pinal; en “Los hijos de Kennedy”; en otra obra clásica con Susana Alexander; en “Butterflay” con Humberto Zurita. Cómo olvidar “Tiempo de campeones” con aquel grupo de grandes actores, usted interpretó a un borrachito; y seguramente se me olvidan más.

 
   En la entrevista dijo que ha hecho esporádicamente cine y televisión; pero creo que usted ha sido esencialmente actor de teatro. Señor Héctor Bonilla buenas noches, me da gusto haberlo encontrado.

P.D. Al despertar lamenté no haberle dicho que cuando yo cursaba mi carrera musical, la maestra de solfeo me obsequió un boleto para asistir a la premier de una película en el cine Latino. En el intermedio de la función, atrás de mí butaca estaba “La novia de México” Angélica María, lo acompañaba un joven desconocido: Héctor Bonilla, entonces lo conocí; poco después actuaron en una obra de teatro que se llamó “Marat Sade”. Se dijo que fueron novios.

criado por suplementolajirafa    10:30 am — Categoría: La Jirafa

Agosto 19, 2008

Vaya sorpresa

 

                                                                    José de Jesús Juárez Martín

El exuberante verdor se descubrió con la luz del día y ya subíamos y bajábamos en aquel amanecer en la Huasteca Potosina al resbaladizo lugar llamado Puente de Dios, donde la feraz naturaleza vaciaba con fuerza el agua de aquel río que se fortaleció de la lluvia nocturna y brincaba por los riscos formando preciosas cascadas para perderse con estrépito entre la maleza y los árboles.

Luego nos dirigimos a las Cascadas de Tamasopo con una explanada para acampar y proporcionar los servicios elementales al turismo ávido de los lugares de contacto con elementos de la naturaleza tropical en verano: selva, agua, aire, sol; donde también enraízan los deportes extremos para los jóvenes que desafían los riesgos colaterales de su osadía ante las corrientes rápidas, la ascensión a la cortina de rocas a rapel, la travesía del campo por rudimentarias veredas en bicicleta y muchas otras formas que inventan y el arrojo juvenil les permite.

El disfrutar de aquel calor húmedo ante el rocío y el estrépito de las tres caídas de agua me llenó de gozo y mi atónito silencio honró aquella abundancia de belleza y contrastes que a mis sentidos colmaron.

Subí por los vericuetos del camino a la vera de la corriente del centro en compañía de Miguel, Héctor y Lety, hijos y esposa, mi pesada humanidad no impidió mi ascensión, y llegamos allá arriba donde el panorama del alejado valle presentaba un cañaveral limitado por las montañas y la selva interminable. Pensé que la naturaleza que por madre que sea, no es madre sola, hay un padre nuestro que está cerca de ella. Mi mejor alabanza fue disfrutar de lo que apreciaba y llené mis ojos de verde matizado en todos los tonos, mi jadeante respiración oxigenó mis pulmones y descendí, por donde abundan las advertencias: ¡Usted sube por su riesgo! ¡Cuidado! ¡Cuide a sus niños!

Cuando ya buscaba un lugar donde descansar, cerca de un puentecito de madera, un grupo de niños gritaba “se la llevó la corriente” y corrían hacia el arroyo. Un joven velozmente llegó y se instaló cerca de árbol donde hacía remolino la corriente, yo colocado con otros al centro del puente observé con angustia creciente que algo oscuro flotaba, se acercó hacia el árbol y en rápido movimiento circular se sumergía mientras se alejaba de nuevo donde estaba el joven que inclinado cubría la visibilidad. Deseaba fervientemente el éxito del joven que intentaba rescatarlo, si no lo hacía en un tiempo prudente, pensé que algo trágico pasaría. Felizmente, sólo pasaron unos cuantos segundos, cuando el grito de algún niño explotó nuevamente “ahí está” y luego con rapidez se incorporó el joven con algo en las manos que me cubrió con su espalda, hubo uno que otro débil aplauso y yo intrigado descubrí que era simplemente: Una pelota negra con dibujo de una cara sonriente.

En fin, que les cuento, pasó el primer día de vacaciones por aquellos bellos lugares, donde viví breves momentos de desesperación, por largos paseos y tranquilidad casi total, para luego saludarlos por este medio y compartirles algo de lo que viví con intensidad.

criado por suplementolajirafa    11:03 am — Categoría: La Jirafa

El minotauro

Lisseth Sevilla

La muerte del toro en el ruedo
es la culminación de una obra,
como toda vida termina en la muerte,
la única certeza que tenemos siempre.
Jesús Molina del Rio

 

Entraste sigilosamente en la estancia,
recorriste tu alrededor y todos, en las mesas,
te fueron familiares.
Seguiste tu camino, reflexionando una y otra vez,
antes de seleccionar a tu presa.

Diste la señal con los pitones de frente,
giraste a nuestra mesa en la que estábamos
sin imaginación y tiempo y decidiste estar ahí,
en ese lugar en el que se encontraba tu matador.

A partir de este instante comenzó una danza,
con tu aliento decidiste que esa mujer te guiara a la muerte,
decidiste danzar con las miradas de todos posadas sobre tu cuerpo
y tus movimientos…

Me miraste y sentí miedo,
tus ojos rojos se clavaron en mis ojos
y querías acabarme.
Me miraste como tu presa
que lentamente destruyes en tu imaginación.

Sentí miedo
un minuto sin ti sobre mi cuerpo
y volviste a mirarme
arqueaste las cejas y habías cornado ya
con delicada sutileza
aquél pequeño mundo de instantes…

Después ignoré tu presencia,
me perdí en la música
y tú seguías la envestida
contra las reglas de la naturaleza.
Me perdí en la copa de vino tinto
y arrancabas mi ropa,
me despojaste de las prendas que protegían
mis secretos.

No tuve deseos de destruirte.

Cayó en la realidad un baño de tierra y asombro,
bajé el estoque y dejé que entraras…

Nadie nos miraba

Se escuchaban las voces
las risas
los movimientos de los otros
y tú te despojabas de tu fuerza viril
en los restos de mi piel,
desmenuzabas mis pensamientos y los hacía suyos.

Pero antes de terminar, los dos, vueltos fusión humana,
volvimos, derrotados
y ya sólo me mirabas con ternura,
como el animal que ha sido saciado
y sólo le queda la calma
el cansancio
y un mínimo
deseo de volver
de entrar en el cuerpo de otros
y hacerlos propios
con esa ansiedad
esa lujuria del que posee un instante
y se va.

criado por suplementolajirafa    11:00 am — Categoría: La Jirafa

Agosto 14, 2008

Vaya sorpresa

 

José de Jesús Juárez Martín

El exuberante verdor se descubrió con la luz del día y ya subíamos y bajábamos en aquel amanecer en la Huasteca Potosina al resbaladizo lugar llamado Puente de Dios, donde la feraz naturaleza vaciaba con fuerza el agua de aquel río que se fortaleció de la lluvia nocturna y brincaba por los riscos formando preciosas cascadas para perderse con estrépito entre la maleza y los árboles.

Luego nos dirigimos a las Cascadas de Tamasopo con una explanada para acampar y proporcionar los servicios elementales al turismo ávido de los lugares de contacto con elementos de la naturaleza tropical en verano: selva, agua, aire, sol; donde también enraízan los deportes extremos para los jóvenes que desafían los riesgos colaterales de su osadía ante las corrientes rápidas, la ascensión a la cortina de rocas a rapel, la travesía del campo por rudimentarias veredas en bicicleta y muchas otras formas que inventan y el arrojo juvenil les permite.

El disfrutar de aquel calor húmedo ante el rocío y el estrépito de las tres caídas de agua me llenó de gozo y mi atónito silencio honró aquella abundancia de belleza y contrastes que a mis sentidos colmaron.

Subí por los vericuetos del camino a la vera de la corriente del centro en compañía de Miguel, Héctor y Lety, hijos y esposa, mi pesada humanidad no impidió mi ascensión, y llegamos allá arriba donde el panorama del alejado valle presentaba un cañaveral limitado por las montañas y la selva interminable. Pensé que la naturaleza que por madre que sea, no es madre sola, hay un padre nuestro que está cerca de ella. Mi mejor alabanza fue disfrutar de lo que apreciaba y llené mis ojos de verde matizado en todos los tonos, mi jadeante respiración oxigenó mis pulmones y descendí, por donde abundan las advertencias: ¡Usted sube por su riesgo! ¡Cuidado! ¡Cuide a sus niños!

Cuando ya buscaba un lugar donde descansar, cerca de un puentecito de madera, un grupo de niños gritaba “se la llevó la corriente” y corrían hacia el arroyo. Un joven velozmente llegó y se instaló cerca de árbol donde hacía remolino la corriente, yo colocado con otros al centro del puente observé con angustia creciente que algo oscuro flotaba, se acercó hacia el árbol y en rápido movimiento circular se sumergía mientras se alejaba de nuevo donde estaba el joven que inclinado cubría la visibilidad. Deseaba fervientemente el éxito del joven que intentaba rescatarlo, si no lo hacía en un tiempo prudente, pensé que algo trágico pasaría. Felizmente, sólo pasaron unos cuantos segundos, cuando el grito de algún niño explotó nuevamente “ahí está” y luego con rapidez se incorporó el joven con algo en las manos que me cubrió con su espalda, hubo uno que otro débil aplauso y yo intrigado descubrí que era simplemente: Una pelota negra con dibujo de una cara sonriente.

En fin, que les cuento, pasó el primer día de vacaciones por aquellos bellos lugares, donde viví breves momentos de desesperación, por largos paseos y tranquilidad casi total, para luego saludarlos por este medio y compartirles algo de lo que viví con intensidad.

criado por suplementolajirafa    12:35 pm — Categoría: La Jirafa

He vuelto a estar sola

 

Lizeth Sevilla

He vuelto a estar sola.
Me quedan las visiones y las huellas,
la soledad es una pretexta de los días y la rutina,
la espera siempre estará presente.

He vuelto a reconocer en mis pasos
las viejas calles,
los muros, las grietas del suelo.

Reconozco cada hora de la noche, cada minuto,
he vuelto a dialogar con el insomnio y las vagancias,
he vuelto al lugar del que partí inexpugnable…

Tengo rastros en la piel
de esas manos vagabundas
que alguna vez grabaron sus memorias
y sus andanzas.

Sus cuerpos
Sus voces
Sus miradas me persiguen.

He vuelto a estar sola.
Las horas y esa complicidad callada de los días
han vuelto a mancillar mi calma.

Hay días, hay noches, en que esa muerte
diminuta – la usencia–
no me pertenece, la nada no me pertenece,
formo parte del circulo vicioso,
de los que navegan inmutados
por el mar de la causalidad,
armados de pretextos y poesía.

Tengo adheridas en la pluma,
imágenes y voces repetidas,
la palabra ha sido condenada
a repetirse
a contar la misma historia
porque no es capaz de conjugarse
en los renglones y en los rostros.

He vuelto a estar sola…

criado por suplementolajirafa    12:34 pm — Categoría: La Jirafa

475 años de Ciudad Guzmán

 

Fernando G. Castolo

 

Cuando los españoles llegaron al territorio de lo que hoy es Zapotlán el Grande, encontraron una sociedad muy diferente a la que habían enfrentado en el altiplano central, como se puede deducir por las diferencias entre el legado arqueológico de una y otra cultura. Cierto que la cerámica clásica de Occidente había dejado de producirse largo tiempo atrás, pero el clima y la naturaleza tan determinantes para definir el carácter de los pueblos, eran las mismas que 500 años antes, cuando se produjeron las piezas más célebres de las culturas de Occidente: las figuras humanas se representaban en actitudes cotidianas, los perros izcuintlis vigilan, duermen y bailan…

La época colonial se vivió entre el abuso de los encomenderos y las rebeliones de los naturales, defendidos con palabras por la Corona y en la práctica por los humanistas. Las encomiendas, nacidas en sus orígenes para explotar los placeres mundanos de los españoles, dieron paso a prósperas haciendas en las que crecieron hatos ganaderos, maíz, frijol, trigo y caña de azúcar; se seguían obteniendo los prodigios de estas tierras como el pescado blanco de la laguna y los frutos de los innumerables árboles de las sierras, lo que posicionó a la población en un importante polo comercial. Mientras las sangres indígenas y españolas se mezclaban, los temblores de tierra y las erupciones del Volcán de Fuego derribaban las edificaciones que, al ser reconstruidas con el estilo en boga, adquirían su propio mestizaje arquitectónico.

Los ventarrones de la Independencia y la Reforma no causaron más estragos a Zapotlán, más que cambiarle su nombre a Ciudad Guzmán, pero su territorio se iba quedando a la zaga por falta de comunicaciones con el resto del país, a excepción de la inmediata con sus vecinos sureños y colimotes, con quienes comparte geografía, historia e innumerables manifestaciones culturales, la música y la gastronomía entre ellas. Eran tan numerosas las festividades para celebrar a los santos y festejar a los pecadores, que los romances venidos de España se fueron convirtiendo en melodías que tomaron su propia identidad con el acompañamiento de nuestra tradicional chirimía.

Los primeros toques de modernidad en esta “perla del sur” llegaron en el porfiriato con el telégrafo, la electricidad, el ferrocarril y el teléfono. Luego llegarían los beneficios de la Revolución, por los que apenas se pagó con la huella que dejó la tardía guerra cristera.

A pesar de los altibajos, Ciudad Guzmán logró posicionarse en la segunda más importante en el Estado de Jalisco, convirtiéndose en el polo comercial, político, religioso y cultural de la región sur.

Hoy como siempre, Ciudad Guzmán, corazón de la antigua Zapotlán El Grande, tiene muchas cosas para presumir al visitante: sus hermosos paisajes donde la laguna y el volcán arrebatan bellos pensamientos al poeta y al escritor; la aristocracia de su arquitectura que se yergue orgullosa dentro del primer cuadro de la ciudad; la delicia del arte culinario y la cordialidad con que su gente recibe a los fuereños… Ciudad Guzmán, detenta un cultura extraordinaria transfigurada en sus más de cuatro siglos y medio de vida, de historia y de tradición.

*****

«La fundación de nuestra ciudad se dedicó a la Asunción de María a los cielos, y dado el modo de proceder de los frailes de San Francisco, en las fundaciones de pueblos, conventos e iglesias, de adjudicarles el nombre del Misterio o Santo que se celebraba en la liturgia del día de la fundación, tengo para mí que esta fundación de la Misión de Tzapotlán tuvo lugar el día 15 de agosto de 1533. Y aunque el convento fundado era una “vivienda pobrísima” le dio el título de: “Sancta María de la Asumpción de Tzapotlán” y al sitio donde se congregaron todos los barrios y que le llamaban Tzapotlán-Tlayolan, le dio el nombre de: “Pueblo de Santa María de la Asunción de Tzapotlán”, como consta en un documento correspondiente al 16 de abril de 1697, perteneciente a la Real Audiencia de México, en la Nueva España, a donde pertenecía dicho pueblo de Zapotlán». Esto es lo que nos señala el Canónigo D. Enrique Orozco y Contreras, en su minucioso estudio que dedica a Ciudad Guzmán, dentro de sus relaciones de los “Cristos de Caña de Maíz”.

criado por suplementolajirafa    12:32 pm — Categoría: La Jirafa

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