La Jirafa

Un suplemento cultural que se publica todos los sábados en las páginas del Diario de Zapotlán, realizado por personas de la región sur de Jalisco, aunque con colaboraciones de cualquier parte del mundo.

Agosto 19, 2008

Vaya sorpresa

 

                                                                    José de Jesús Juárez Martín

El exuberante verdor se descubrió con la luz del día y ya subíamos y bajábamos en aquel amanecer en la Huasteca Potosina al resbaladizo lugar llamado Puente de Dios, donde la feraz naturaleza vaciaba con fuerza el agua de aquel río que se fortaleció de la lluvia nocturna y brincaba por los riscos formando preciosas cascadas para perderse con estrépito entre la maleza y los árboles.

Luego nos dirigimos a las Cascadas de Tamasopo con una explanada para acampar y proporcionar los servicios elementales al turismo ávido de los lugares de contacto con elementos de la naturaleza tropical en verano: selva, agua, aire, sol; donde también enraízan los deportes extremos para los jóvenes que desafían los riesgos colaterales de su osadía ante las corrientes rápidas, la ascensión a la cortina de rocas a rapel, la travesía del campo por rudimentarias veredas en bicicleta y muchas otras formas que inventan y el arrojo juvenil les permite.

El disfrutar de aquel calor húmedo ante el rocío y el estrépito de las tres caídas de agua me llenó de gozo y mi atónito silencio honró aquella abundancia de belleza y contrastes que a mis sentidos colmaron.

Subí por los vericuetos del camino a la vera de la corriente del centro en compañía de Miguel, Héctor y Lety, hijos y esposa, mi pesada humanidad no impidió mi ascensión, y llegamos allá arriba donde el panorama del alejado valle presentaba un cañaveral limitado por las montañas y la selva interminable. Pensé que la naturaleza que por madre que sea, no es madre sola, hay un padre nuestro que está cerca de ella. Mi mejor alabanza fue disfrutar de lo que apreciaba y llené mis ojos de verde matizado en todos los tonos, mi jadeante respiración oxigenó mis pulmones y descendí, por donde abundan las advertencias: ¡Usted sube por su riesgo! ¡Cuidado! ¡Cuide a sus niños!

Cuando ya buscaba un lugar donde descansar, cerca de un puentecito de madera, un grupo de niños gritaba “se la llevó la corriente” y corrían hacia el arroyo. Un joven velozmente llegó y se instaló cerca de árbol donde hacía remolino la corriente, yo colocado con otros al centro del puente observé con angustia creciente que algo oscuro flotaba, se acercó hacia el árbol y en rápido movimiento circular se sumergía mientras se alejaba de nuevo donde estaba el joven que inclinado cubría la visibilidad. Deseaba fervientemente el éxito del joven que intentaba rescatarlo, si no lo hacía en un tiempo prudente, pensé que algo trágico pasaría. Felizmente, sólo pasaron unos cuantos segundos, cuando el grito de algún niño explotó nuevamente “ahí está” y luego con rapidez se incorporó el joven con algo en las manos que me cubrió con su espalda, hubo uno que otro débil aplauso y yo intrigado descubrí que era simplemente: Una pelota negra con dibujo de una cara sonriente.

En fin, que les cuento, pasó el primer día de vacaciones por aquellos bellos lugares, donde viví breves momentos de desesperación, por largos paseos y tranquilidad casi total, para luego saludarlos por este medio y compartirles algo de lo que viví con intensidad.

criado por suplementolajirafa    11:03 am — Categoría: La Jirafa

El minotauro

Lisseth Sevilla

La muerte del toro en el ruedo
es la culminación de una obra,
como toda vida termina en la muerte,
la única certeza que tenemos siempre.
Jesús Molina del Rio

 

Entraste sigilosamente en la estancia,
recorriste tu alrededor y todos, en las mesas,
te fueron familiares.
Seguiste tu camino, reflexionando una y otra vez,
antes de seleccionar a tu presa.

Diste la señal con los pitones de frente,
giraste a nuestra mesa en la que estábamos
sin imaginación y tiempo y decidiste estar ahí,
en ese lugar en el que se encontraba tu matador.

A partir de este instante comenzó una danza,
con tu aliento decidiste que esa mujer te guiara a la muerte,
decidiste danzar con las miradas de todos posadas sobre tu cuerpo
y tus movimientos…

Me miraste y sentí miedo,
tus ojos rojos se clavaron en mis ojos
y querías acabarme.
Me miraste como tu presa
que lentamente destruyes en tu imaginación.

Sentí miedo
un minuto sin ti sobre mi cuerpo
y volviste a mirarme
arqueaste las cejas y habías cornado ya
con delicada sutileza
aquél pequeño mundo de instantes…

Después ignoré tu presencia,
me perdí en la música
y tú seguías la envestida
contra las reglas de la naturaleza.
Me perdí en la copa de vino tinto
y arrancabas mi ropa,
me despojaste de las prendas que protegían
mis secretos.

No tuve deseos de destruirte.

Cayó en la realidad un baño de tierra y asombro,
bajé el estoque y dejé que entraras…

Nadie nos miraba

Se escuchaban las voces
las risas
los movimientos de los otros
y tú te despojabas de tu fuerza viril
en los restos de mi piel,
desmenuzabas mis pensamientos y los hacía suyos.

Pero antes de terminar, los dos, vueltos fusión humana,
volvimos, derrotados
y ya sólo me mirabas con ternura,
como el animal que ha sido saciado
y sólo le queda la calma
el cansancio
y un mínimo
deseo de volver
de entrar en el cuerpo de otros
y hacerlos propios
con esa ansiedad
esa lujuria del que posee un instante
y se va.

criado por suplementolajirafa    11:00 am — Categoría: La Jirafa

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