La Jirafa

Un suplemento cultural que se publica todos los sábados en las páginas del Diario de Zapotlán, realizado por personas de la región sur de Jalisco, aunque con colaboraciones de cualquier parte del mundo.

Diciembre 26, 2008

Soliloquios sin luna

Pedro Mariscal


I

Insondable

extravagancia de la noche

donde las  sombras

dibujan las palabras

que viajan en cometas.

Son los murmullos de los muertos

que suben hasta el cielo

con la brisa nocturna…

deambulan por las calles

y reclaman la herencia de la sabiduría.

Son nuestros muertos

que vienen con el polvo

y lavan sus huellas

en la luna sombría…

arrastran sus miserias

y las cuelgan

en cada estrella fugaz

que se disipa.

II

No te canses de cantar…

porque sólo así te encuentro

en esta noche

de tímidos  lamentos,

el búho se mofa

con  solemnidad  de piedra

y ya no aguanto el dolor de mis oídos.

No dejes de reír…

porque tu risa

es la luz de este sendero

y ahuyenta el sobresalto,

despeja la visión de la penumbra

y baila el corazón…

a la  mitad del llano

 

III

Llueven plegarias mitificadas

en cada teja

de los caseríos desiertos,

los adobes dicen cosas

que no entiendo

y la densidad de la penumbra

doblega la rodilla,

inocula el ánimo,

amortaja la verdad…

la cabalgata  empieza

con los disparos al alba

y tú sigues sin hablar,

acariciando tu mutismo

con la vista postrada

en las siluetas que hieren:

-muecas de matorrales dispersos

que se embadurnan

en los  muros  de Comala-…

¿No sabes cuanto dura esta noche?

El agua ya no calma

la sed de los difuntos,

ni la luna  se apiada

de sus bocas…

solo espero que  los cirios

arrojen alboradas

para besar tus labios.

IV

No me dejes solo

con las  sombras

que rondan  mis cobijas…

me ofrecen  cigarrillos,

me informan de noticias

que ya sé.

No han hallado el cielo,

por eso están aquí:

usan sus cosas,

le sacan ruido a las piedras de la calle,

abren las puertas de los cuartos,

se recuestan en las camas

y  se escucha el murmullo

de sus quejas.

No me dejes solo

con este olor a huerto,

¿Que no ves  que el perfume de azahares

  arranca lágrimas del corazón?

V

Hay luto en “La Media Luna”

pero la gente festeja  obscenamente,

su algarabía aumenta mi dolor

y tu inmutable presencia

ahoga el grito de mi alma…

solo tu mirada

se refleja en mis pupilas.

Espérame, Susana,

con el viento tierno

para volar papalotes

entre las sombras que llegan,

dame tu mano en esta noche sin luna

para no perderme

en el  jarrón de la cocina…

dime si conoces los rostros

que deambulan por el templo

y tocan las campanas…

mascullando rezos

que se pierden

en el abismo del alma.

¡Susana!

¡Susana!

criado por suplementolajirafa    12:14 pm — Categoría: La Jirafa

Diciembre 19, 2008

Tres Poemas

Ricardo Sigala

L

IBERTAD

Fui prisionero de la libre voluntad de los navíos,

de ofrendas al paraíso de tibias cortesanas,

de la estrella que desvía la ruta de mi sangre.

Fui el fervor entusiasta de un paso ajeno

en las ciudades del mundo,

consumí toda voluntad en antorchas de tacto efímero

y me dejé acariciar por tempestades.

En la cárcel de abúlicos mercaderes conocí

la culpa de mi sangre, las vísceras de la soledad.

Mi libertad fue dar con el puerto menos venturoso

y saciarme en su inútil hermosura.

No hice apología de los desventurados

ni creí encontrar sabiduría

en los ojos de taciturnos silenciosos.

La tarde gris es el paisaje,

cualquier verso es un pretexto;

mientras canto al negro precipicio del Señor.

 

NUNCA FUI FIEL A MI PATRIA

ni a los designios de la ley

ni le di incondicional mis aullidos a la luna.

Navegué en las aguas de  todas las infamias

y negué mis versos al amor.

Traicioné mis inocencias,

forcé separaciones

y maculé toda buena fortuna.

 

Sin embargo, sigo sin la fuerza

de emular a los idiotas

en su sabiduría involuntaria

de ignorar definitivamente el mundo.

 

SE ANUNCIA LA FRÍA SUFICIENCIA DE LA NOCHE

 

y nos retiramos a dormir una falsa, profunda felicidad,

Nos negamos a sus entrañables pertenencias

y despertamos más pobres que las criaturas del dolor.

Poco a poco nos enloquece 

la negra mariposa arrancada a nuestros sueños.

criado por suplementolajirafa    11:59 am — Categoría: La Jirafa

Diciembre 17, 2008

Toma estás manos

Lisseth Sevilla

Toma estas manos para tu historia.

Puedes llevarte mi cuerpo y mi esencia

donde no existan los argumentos.

 

Ya lo hemos vivido todo:

inventamos las noches y sus ruidos,

hemos descansado sobre el pretexto del tiempo.

 

Toma estos ojos que lo han visto todo en tus ojos

y llévate sus angustias y elogios.

Guarda para tus visiones la duda de mis fantasmas…

 

Toma este cuerpo, estos brazos, estas piernas y los muslos:

no me harán falta.

Ya hemos escrito con ellos todas las palabras,

todas las canciones

nuestros cuerpos se reconocen,

se reinventan mientras se fusionan en movimiento

e imaginación.

 

Ahora tómame completa:

me declaro habitante de tu vientre, tus manos y tus uñas,

el sudor se ha exiliado de nuestros cuerpos y nuestras sábanas…

nos queda lo mundano, lo tangible,

lo que se debe discutir fuera de la cama y sus encantos…

 

Tómame completa

y esfúmate de la realidad y sus pretextos,

el tiempo nunca ha sido válido

para los que inventan caricias

en el lugar de las palabras y los consejos de muerte,

desnuda mi cuerpo y mis insomnios,

desgarra mi espalda,

mastica mis labios con sus sospechas,

róbate los deseos

las imágenes

los aromas

y tíralos cuando salgas…

 

criado por suplementolajirafa    5:48 pm — Categoría: La Jirafa

Diciembre 15, 2008

Las crónicas decimales

José Luis Vivar

 

 

Al igual que en otras latitudes del país, en el puerto Veracruz las décimas que lanzan al viento marítimo los jaraneros, o expresa en mitad de la reunión o fiesta familiar el poeta cantador, resultan una forma de expresión, un modo particular de ir mostrando los sentimientos más profundos de quien improvisa o prepara con antelación. Son también infaltables para esgrimir con elegancia el albur con el que se busca derrotar al rival en turno, especialmente cuando se le hace alusión a los cuernos que le brotan en la frente por padecer una infidelidad que ignoraba. Por esa y otras razones son regocijantes, alegres, lúdicas. Verso y música para divertir, para animar el jolgorio, para hacer más llevaderas las penas. Pero un momento, las décimas también refieren situaciones actuales y propician la conciencia social porque son de la inspiración del pueblo.

 

            Aquí en Ciudad Guzmán, no hay jaraneros ni melodiosas arpas que vibren en el corazón de los presentes, vamos ni siquiera existe la posibilidad de que en alguno de los portales a media mañana suceda un duelo verbal entre un par de decimeros –como suele llamárseles-, sencillamente porque no existe ese tipo de tradiciones en el Sur de Jalisco. Sin embargo, estas tierras arreolinas tienen el orgullo de contar con un poeta que vino desde San Isidro Mazatepec para hacer crónica de los días en jocosas y picarescas décimas.

            Pedro Mariscal es un historiador de lo cotidiano, pero no de lo que asoma a la vista de todos, sino de esos mágicos detalles que pasan desapercibidos por nosotros los simples mortales. Entre la ironía y el desdén, entre la ternura y la nostalgia, plasma con el don de la palabra anécdotas de personajes entrañables, recuento de sucesos, lugares que ya no existen, tiempos que fueron mejores. Y por supuesto, anuncia el esfuerzo por mejorar la situación de los que menos tienen.

 

            En su libro Evocaciones las remembranzas incluidas suman una destacada parte de sus vivencias. Es el balance honesto de un hombre que ha sabido cultivar el arte de la poesía desde que era un adolescente. Al igual que Lord Byron y Salvador Díaz Mirón –poetas mayores por ser verdaderos hombres de lucha social y no cursis versificadores-, este maestro orgullosamente normalista da muestras de una lealtad inalterable hacia la belleza de las cosas, a la mujer amada, al amigo que se ha marchado, y a ese niño que duerme en el vientre de su madre.

 

 

 

            Sin portar la chirimía y el tamborcillo, ofrece una verdadera cátedra de cómo deben llevar el ritmo los danzantes que celebran al Señor San José. Octubre es una fiesta de letras luminosas en palabras asonantes que se confunden entre la algarabía de la sonaja y el retumbar de los guaraches sobre el asfalto frente a la Catedral.

 

            La crónica de los días está presente en hojas de calendario, en postales de la laguna o en homenajes emotivos a Lázaro Cárdenas, Benito Juárez y este México que por momentos parece desmoronarse en nuestras manos.

 

            Y después del reparto de décimas donde cada cual comenta cómo le fue en la feria nos llega el Día de Muertos con sus tradicionales calaveras. La chispa y el ingenio se ven presentes. Al igual que el cuento, la calavera funciona o falla. Pedro Mariscal acierta, porque detrás de cada décima bien estructurada está la explosión de su risa que a falta de jarana y arpa le da la musicalidad sonora para completar el cuadro, aunque haya más de uno que le disguste bailar con la huesuda sin haberse preparado ni vestir adecuadamente.

 

            Los amigos, el señor cura, los políticos y los funcionarios que a veces no funcionan o dejan de funcionar. Nadie se le escapa. Para todos tiene la temática exacta, la eufonía suficiente y el pormenor acertado para provocar la sonrisa entre el público que lee o escucha con atención. Porque él sabe muy bien que así es el juego de las calaveras, para no sentir tan desagradable la presencia de la fría muerte cuando llegue la hora.

 

 

             Evocaciones cierra con el deseo de volver a su lectura, de analizar con detenimiento los instantes que más llamaron la atención. De saborear cada verso que se multiplica a través de sus páginas desdibujando el rostro de su autor, invitándonos a no perderlo de vista, porque como todo buen decimero se aparece cuando menos se le espera, para sorprendernos con el verso a flor de piel.

            Vayan entonces estas décimas con estilo veracruzano, en una adaptación libre del poeta jarocho Horacio Galván Urbina, para Pedro Mariscal, poeta de Zapotlán el Grande, en la celebración festiva de ver publicado su libro.

 

DÉCIMA DE LAS EVOCACIONES

Desde este bello lugar

Que por lustros has laureado

Y con mil versos gloriado

Con tu verbo y tu rimar

Deseo hoy dedicar

La pobreza de mi rima

A ti, por la gran estima

¡Oh insigne de la ironía!

Y rey de chusca poesía

Que hace reír y anima.

 

Pedro Mariscal tú eres

Un gran animador

Cronista e historiador

Ríen por ti las mujeres

Que olvidando sus deberes

Dejan quemarse el pepián

Y hasta se les tuesta el pan

Mientras leen Evocaciones

Agitando cadera y melones

Temblorosas como un flan.

 

 

 

criado por suplementolajirafa    5:47 pm — Categoría: La Jirafa

Diciembre 12, 2008

Adiós doctor

Jesús Vázquez Barragán

 

Recibí con tristeza la noticia de su fallecimiento. La hora de la misa ¿con sus cenizas? Me pareció extraña. ¿Lo velaron y no nos enteramos? ¿Falleció en el extranjero y allá fue incinerado? Seguramente le dio un infarto –pensé.

El más lejano recuerdo que tengo del doctor, es cuando apadrinó a mi sobrina –que es de Iniciarán trabajos de rehabilitación mi edad-, en la misa de celebración de sus quince años; él había sido su maestro en la secundaria.

Muchos años después, en 1983 él asistió a mi primera exposición pictórica que presenté en Zapotlán, adquirió un cuadro, fue el primero que vendí en mi tierra.

Pasaron más años para que volviéramos a encontrar, fue cuando me dieron el primer lugar en el concurso de paisaje organizado por el grupo cultural Arquitrabe; seguramente él votó por mi trabajo. Tiempo después me invitaron a pertenecer al grupo y nuestro trato fue más frecuente, asistía a mis exposiciones, algunas veces le tocó presentarme, y me compro otros cuadros. En casi todos los eventos culturales nos encontrábamos, lo recuerdo desde la butaca felicitando efusivamente a los artistas que nos visitaban.

Más adelante fuimos compañeros durante varios años en el taller de literatura de la casa de la Cultura, participamos en lecturas en público, y aunque no siempre coincidíamos en criterios, disfrutaba de su sentido del humor y había estimación.

Nos sorprendió su divorcio tras casi cincuenta años de matrimonio, le afectó mucho; después se volvió a casar y dejó de asistir al taller y al grupo Arquitrabe. Un sábado de este año llegó al taller a saludarnos, platicó un poco con Ricardo (el maestro) y se despidió con un abrazo, y me dijo: “¡déjeme también a ti darte una abrazo!”. No sé por qué me conmovió su despedida; “cuídese mucho, doctor – le dije-, no se olvide que aquí lo queremos”. La última vez que lo encontré fue en octubre pasado, le dio gusto saber que los compañeros de Arquitrabe nos siguiéramos reuniendo, Avísenme la próxima reunión, ojalá pueda asistir.

Días después de su muerte, me entero por los medios informativos cómo fue, siento el alma estrujada, ¿por qué el ser humano reacciona con tal violencia? El doctor merecía un final más digno.

 

criado por suplementolajirafa    4:48 pm — Categoría: La Jirafa

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