Diciembre 19, 2008
Tres Poemas
Ricardo Sigala
L
IBERTAD
Fui prisionero de la libre voluntad de los navíos,
de ofrendas al paraíso de tibias cortesanas,
de la estrella que desvía la ruta de mi sangre.
Fui el fervor entusiasta de un paso ajeno
en las ciudades del mundo,
consumí toda voluntad en antorchas de tacto efímero
y me dejé acariciar por tempestades.
En la cárcel de abúlicos mercaderes conocí
la culpa de mi sangre, las vísceras de la soledad.
Mi libertad fue dar con el puerto menos venturoso
y saciarme en su inútil hermosura.
No hice apología de los desventurados
ni creí encontrar sabiduría
en los ojos de taciturnos silenciosos.
La tarde gris es el paisaje,
cualquier verso es un pretexto;
mientras canto al negro precipicio del Señor.
NUNCA FUI FIEL A MI PATRIA
ni a los designios de la ley
ni le di incondicional mis aullidos a la luna.
Navegué en las aguas de todas las infamias
y negué mis versos al amor.
Traicioné mis inocencias,
forcé separaciones
y maculé toda buena fortuna.
Sin embargo, sigo sin la fuerza
de emular a los idiotas
en su sabiduría involuntaria
de ignorar definitivamente el mundo.
SE ANUNCIA LA FRÍA SUFICIENCIA DE LA NOCHE
y nos retiramos a dormir una falsa, profunda felicidad,
Nos negamos a sus entrañables pertenencias
y despertamos más pobres que las criaturas del dolor.
Poco a poco nos enloquece
la negra mariposa arrancada a nuestros sueños.
criado por suplementolajirafa
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