La Jirafa

Un suplemento cultural que se publica todos los sábados en las páginas del Diario de Zapotlán, realizado por personas de la región sur de Jalisco, aunque con colaboraciones de cualquier parte del mundo.

Enero 30, 2009

Tzapotlatena

 

Fernando G. Castolo,

Cronista de la Ciudad

 

Los datos que los historiadores ventilan sobre la deidad llamada Tzapotlatena —así, con “o”—, coinciden en circunscribirla en el Zapotlán de Jalisco, donde tenía una especial veneración por parte de los naturales diseminados en esta región.

 

 

El primer cronista que nos deja un testimonio documentado sobre la diosa Tzapotlatena, en la época colonial, es fray Bernardino de Sahagún, en su título Historia general de las cosas de la Nueva España, escrito entre los años de 1547 a 1577, en cuyo primer libro “que trata de los dioses que adoraban los naturales desta (sic) tierra que es la Nueva España”, dedica el capítulo IX a una diosa llamada Tzapotlatena, a la que describe así:

 

“Esta diosa que se dice Tzapotlatena fue una mujer, según su nombre nacida en el pueblo de Tzapotla. Y por eso se llama «la madre de Tzapotla», porque fue la primera que inventó la resina que se llama úxitl, y es un aceite sacado por artificio de la resina del pino que aprovecha para sanar muchas enfermedades; y primeramente aprovecha contra una manera de bubas o sarna que nace en la cabeza, que se llama cuaxococihuiztli; y también contra otra enfermedad es provechosa asimismo, que nace en la cabeza, que es como bubas, que se llama chacuachicihuiztli; y también para la sarna de la cabeza.

 

Aprovecha también contra la ronquera de la garganta. Aprovecha también contra las grietas de los pies y de los labios. Es también contra los empeines que nacen en la cara o en las manos. Es también contra el usagre. Contra otras muchas enfermedades es bueno. Y como esta mujer debió ser la primera que halló este aceite, contáronla entre las diosas y hacían la fiesta y sacrificios aquellos que venden y hacen este aceite que se llama úxitl.”

 

 

En el año de 1983, con motivo de los actos conmemorativos al 450 aniversario de la fundación española de la ciudad, así como al primer centenario del natalicio del universal pintor y muralista José Clemente Orozco, el señor Juan S. Vizcaíno, entonces Cronista Oficial de la Ciudad, con el apoyo del H. Ayuntamiento Constitucional en turno, encabezado por el Lic. Miguel Morales Torres, dieron todas las facilidades para que, con ese especial doble motivo, se llevara a cabo en nuestra ciudad la III Reunión Nacional Extraordinaria de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A. C., quienes, mediante previa convocatoria, exhortaron a los participantes a traer consigo trabajos relacionados con nuestra ciudad y sus personajes ilustres, los cuales el propio señor Vizcaíno compiló y publicó en un pequeño libro conmemorativo.

 

 

En este pequeño libro aparece un interesante trabajo presentado por el cronista municipal de Iztapalapa, Estado de México, Lic. Jorge de León Rivera, titulado “Xipe Totec y Tzapotlatenan, deidades prehispánicas oriundas de Zapotlán”. Transcribiremos lo que sobre Tzapotlatena nos comenta este estudioso:

 

 

“Tzapotlatenan, la Diosa Madre de los de Zapotlán. Diosa de la Medicina, descubridora del aceite llamado Uxitl, hoy conocido como “Ojite del Rey”, y algunos otros remedios; la honraban anualmente con sacrificios de víctimas humanas y con himnos compuestos en su honor; era, además, patrona del baño denominado Temazcal. Tzapotlatenan: Tzapotlán: Pueblo así llamado en el Estado de Jalisco. Tenantli: la madre de alguien.”

 

 

Los atavíos de la diosa Tzapotlatenan, según el mismo historiador, son los siguientes:

 

“Tzaputlatena Inechichiuh:

Yyaxaval omequipillo.- Su pintura facial con dos pendientes.

Yyamacal holticatlcuiloli Quetzalmiavayo.- Su gorro de papel pintado con hule y con penacho de Quetzal.

Ychalchiuhcuzqui.- Su collar de Jade.

Yupil, ycue.- Su camisa, su falda.

Ytzitzil, ycac.- Sus campanillas, sus sandalias.

Ychimal Quapachiuhqui.- Su escudo cubierto con mosaico de plumas de águila.

Ychicavaz imac ycac.- En una mano su palo de sonajas.

 

Era tan importante entre los mexica la Diosa Tzapotlatena que tenía un templo especial en México Tenochtitla, así como un Sacerdote (tzapotlateuhoatzin) dedicado a su culto.”

 

 

En el año 2002, dos investigadoras abordan en sus respectivos ensayos otros elementos sobre la diosa Tzapotlatena.

 

 

La estudiante Maya Marie Madrigal, en su documento “La medicina tradicional entre los Nahuas”, y la doctora Jacqueline de Durand-Forest, en su estudio “Los oficios en la religión mexicana”, nos ofrecen célebres prospecciones sobre Tzapotlatena, a la que describen como la diosa de los preparadores de terebentina, sustancia utilizada como ungüento medicinal.

 

 

El año 2008, el propio don Juan Vizcaíno, actual Cronista Emérito de la Ciudad, también se refiere a esta deidad como Tzapotlatena, en su título Cuatro y medio siglos fue sepultado en “Piedra Ancha”, donde acota lo siguiente:

 

“23 de enero de 1983. En un viaje de estudios sobre el terreno de “Piedra Ancha”, me encontré… con don Daniel Ochoa… que estaba apurado emparejando la terraza… y [… de repente…], cae al piso sobre tierra que se amontonaba, una piedra y al voltearla aparece la figura de una anciana… viendo todo el conjunto nos señala a una “deidad” que en este caso se puede tratar de “Tzapotlatena”, la diosa madre de los de Zapotlán…”

 

 

El único estudioso serio que se refiere a esta deidad como “Tzaputlatena” es el sabio José María Arreola Mendoza en su obra Nombres Indígenas de Lugares del Estado de Jalisco (Guadalajara, 1936), donde indica: “Zapotlán… se refiere a la diosa Tzaputlatena, patrona de los medicamentos, y significa: «Lugar dedicado a la diosa Tzaputlatena».”

criado por suplementolajirafa    6:48 pm — Categoría: La Jirafa

Voces y letras de Zapotlán

José Luis Vivar

En el ámbito social lo que distingue a una ciudad son sus habitantes y las interacciones que realizan. A medida que los índices de natalidad se elevan, dichos pobladores se multiplican y resultan más difíciles identificarlos. Sin embargo, cada uno de ellos se distingue por su profesión u oficio que realizan dentro de la comunidad, algunos se vuelven personajes públicos, y otros, que suman la mayoría transitan de manera privada y anónima. En el terreno cultural suelen aglutinarse diletantes y creadores de cualquier manifestación relacionada con las Bellas Artes. De esa manera, dependiendo de su trabajo es como se les empieza a conocer.

            Por lo que respecta a Ciudad Guzmán, y concretamente en el campo literario, han existido y existen numerosos autores –coterráneos, espontáneos y emigrados- que refieren en sus páginas asuntos reales o ficticios sobre el contexto zapotlense y sus alrededores. De esa forma se integran lo mismo textos científicos que géneros literarios, sin olvidar la crónica y el ensayo que dan testimonio a épocas anteriores y contemporáneas.

            La conjunción de todos estos autores –al menos una importante mayoría- se presentan en el libro Zapotlán en Libros, editado por Ediciones El Juglar, y cuyo autor es Fernando G. Castolo, cronista de la ciudad y apasionado de todo tratado bibliográfico sobre la ciudad en la que además de vivir, escribe y relata en forma apasionada.

            Aparte de ser un volumen de suma utilidad para el investigador que desee adentrarse en el alma bibliográfica de un pueblo jalisciense caracterizado por decenas de personajes que con su trabajo le han dado fama y gloria, sirve también para todo lector interesado en conocer lo que se ha dicho y se dice sobre este antiguo Valle del Tlayolan.

            Más que una elemental relación de textos, Zapotlán en Libros es una memoria abierta a los recuerdos y al presente; es un muestrario colorido que ilustra en trazos firmes libros publicados desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Al mismo tiempo es un balance de esta musa inspiradora que al final de cuentas es la ciudad misma, quien sigue dando motivos para hablar de ella como si fuese un territorio femenino: tanto con el fervor lírico, exaltando sus formas, sentimientos y aromas; así como también reprochándole su comportamiento, defectos y actitudes con quienes posan sus ojos en ella.  

 

            Ojalá que este esfuerzo no se limite a permanecer en dos o tres sitios donde se pueda adquirir. Es necesario que exista una mayor promoción, y que muchos de los libros sea posible hallarlos, o siendo optimistas, se logren reeditar al menos unos cuantos cuyas ediciones fueran agitadas.

            El trabajo, la dedicación y el cuidado de Castolo al ordenar  cada una de estas fichas bibliográficas demuestra un profesionalismo a su vocación de cronista debido a que ha sabido reunir una diversidad de escritores lo mismo con reconocida fama literaria como aquellos que empiezan a dar muestras de talento en el difícil pero noble arte de escribir.

            Para concluir, algo que no debe pasarse por alto, es que a manera de apéndice, se incluye  una lista de hombres y mujeres que como se mencionaba líneas arriba, han sabido llenar de orgullo a esta ciudad que en un tiempo fue famosa por sus frutos redondos, y cuyo perfume aún puede aspirarse en el mes octubre, cuando el aire huele a Zapotlán el Grande, tan inmemorial como el sol que lo alumbra.

 

Castolo, F. (2009) Zapotlán en Libros. México: Ediciones el Juglar.

criado por suplementolajirafa    12:52 pm — Categoría: La Jirafa

Enero 23, 2009

Presentaron Zapotlán en libros

Milton Iván Peralta

La noche se volvió más fría cuando Fernando G. Castolo, a media presentación, declaró: “estuve haciendo una pequeña reflexión, esperando que ustedes también la apoyen; por lo regular como Archivo Histórico, con cada presentación que hacemos, hemos optado por obsequiar la obra en la presentación, cosa que después de esta reflexión vi que no es muy sano”, todo quedó en silencio, los dedos entrelazados de Castolo se relajaron un poco, los cafés quedaron a medio camino del sorbo, para muchos fue un balde de agua fría, pero Castolo mueve sus dedos, los aprieta para seguir con su discurso: “por qué no, porque de alguna manera estamos demeritando la labor de quienes por años, y también por su economía, están contribuyendo a enriquecer el acervo cultural de la ciudad. Nunca más se regalará un libro, lo único que vamos hacer es darlos en un precio módico”.

Fernando comenzó puntual, como siempre, aunque la presentación de hoy sería distinta, ahora él esta solo, no tiene el respaldo oficial como antes, es independiente.

 

Gali estaba casi lleno, los cafés estaban en las mesas, las miradas inquietantes rodeaban el rostro de Castolo, esperando la presentación de su nuevo libro “Zapotlán en libros”, el cual no está publicado bajo el cobijo del Archivo Histórico Municipal, pero Castolo intenta estar tranquilo, muy a pesar del cuadro que esta a sus espaldas, un desnudo. Fernando entrelaza sus dedos, una que otra ocasión mira el techo, es ahí cuando piensa, cuando las ideas comienzan a fluir, con esa habilidad que nos tiene acostumbrados: “así me siento esta noche, un poco independiente, el hecho de someternos a un ámbito de carácter oficial  atreves del Ayuntamiento que no nos permite ciertas ligerezas, así que esta ocasión estaremos más tranquilos”, todos escuchan, los flash de las cámaras no distraen al presentador, está acostumbrado.

No es como siempre, sus dedos tienen más movimiento, muestra que está nervioso, pero intenta seguir hablando, lo importante para él es el libro, el por qué lo hace. Cuenta su “fijación natural por los libros”, la cual dice no saber explicar. Sigue tenso, sus manos se mueven alrededor del lujoso reloj, mira al techo, como esperando que de arriba le llegue la inspiración. 

 

“Cuando veo un libro que tiene el nombre de Zapotlán, inmediatamente lo compro. Así  es como me hice de esta biblioteca particular, la cual he decidido compartir con todos ustedes, en éste libro, creo que más de alguna persona se interesará en la riqueza que se ha generado  para Zapotlán”, de eso se trata su nueva obra, las fichas bibliográficas de las obras dedicadas a Zapotlán, no están todas, nada más 327 títulos, él lo sabe, pero aún así se arriesga y lo comparte.

 

 

criado por suplementolajirafa    6:08 pm — Categoría: La Jirafa

Enero 20, 2009

Edgar Alan Poe en primera persona

José Luis Vivar

 

Independientemente de su calidad como escritor, cuyas historias han trascendido al tiempo,  a la crítica  y a los estilos literarios, sin duda que uno de los méritos más acertados de Poe es la creación del verdadero narrador en primera persona. De manera tajante sustituye al omnisciente, que lo sabe todo, por uno más humano, quien por mismas sus características  se convierte en un arquetipo a seguir.

Los personajes que llevan la voz de la trama y nos arrastran por los vericuetos que les toca vivir, se identifican plenamente con el lector porque se advierte que no son infalibles ni perfectos, sino que su naturaleza está formada por luces pero también por sombras.

Este autor bostoniano que celebra doscientos años de haber nacido, suplo plasmar en su obra a hombres y mujeres comunes que suelen experimentar situaciones extraordinarias o fuera de lo común, quienes además tienen momentos de incertidumbre, debilidades, se equivocan en sus decisiones, y no siempre salen bien librados de lo que enfrentan.

Esta realidad ficticia –antagonista del romanticismo que prevalecía en el siglo XIX-, rompió con esquemas y formas de hacer literatura, lo mismo en poemas como El Cuervo que  en relatos como La Fosa y el Péndulo. Lo insólito sorprende, desconcierta, pero el resultado es un puñetazo a los sentidos.

Despreciado por sus algunos de sus colegas contemporáneos –para ellos y ciertos críticos no era más que un borrachín-, Poe empleó a fondo su talento para entregarnos una obra admirable que con el paso de los años se ha vuelto respetable y que a la vez ha sabido influenciar en numerosos escritores del siglo XX y de la actualidad. Lovecraff, Bradbury, y el mismísimo Stepehen King  tienen una deuda muy grande con este escritor.

Un buen principio para relacionarse con Edgar Alan Poe es su libro Narraciones Extraordinarias, donde lo fantástico y poético está finamente ligado con lo cotidiano. Ideal para quienes se inician en el arte de la lectura, o tienen sus reservas. Enero es un buen pretexto para hacerlo, y para festejar a este magistral escritor norteamericano, de quien Borges alguna vez elogió su talento para contar lo que parece imposible de contarse.

Feliz cumpleaños Poe, te seguiremos leyendo.

criado por suplementolajirafa    12:13 pm — Categoría: La Jirafa

Enero 15, 2009

La cocaína también se lee

Judith Rodríguez Gómez*

 

Catorce cuentos y dos poemas: la nueva opción en droga

 

     En Cocaína (manual de usuario), Julián Herbert nos presenta una alternativa en la que no necesitamos ser expertos en drogas para poder disfrutar de un jalón sus cuentos. Un libro bien contado, de narración sencilla y fluida, cuyos principales componentes son las historias paradójicas, una marcada influencia literaria y musical y un divertido lenguaje cínico.

     Herbert nos llevará a través de historias cotidianas en las que la condescendencia con los personajes no será necesaria, lograremos gracias a sus efectos ser los protagonistas. La dosis es tan fuerte que con un solo cuento pasaremos de ser Sherlock Holmes a Adán, en tan sólo algunas líneas.

     Como sucede con toda droga, Cocaína (manual de usuario) tiene efectos secundarios: inquietud y reflexión son obligados tras leer este libro. Seguir con líneas y líneas es un gasto excesivo, éste es uno de los casos en los que no importa cuánto conozcas el producto; no estás completo hasta probarlo. Si no tienes experiencia no te preocupes, Cocaína… incluye “manual de usuario”.

Nota: Cocaína (Manual de usuario) fue el libro ganador del Concurso Nacional de Cuento Juan José Arreola en su edición 2006.

* Judith Rodríguez Gómez es alumna de Letras Hispánicas del CUSur

 

 

 

 

criado por suplementolajirafa    10:44 am — Categoría: La Jirafa

Enero 9, 2009

El vizconde demediado

 

Rosario Valdez

 

Italo Calvino es uno de los escritores más sobresalientes del siglo XX. Poseedor de una singular capacidad para representar la realidad, en algunas de sus obras incursiona en el mundo de lo fantástico y lo surreal, mezcla en sus narraciones un carácter simbólico y alegórico, logrando plasmar en sus escritos el sueño y la ironía de un mundo cambiante.

  

   El vizconde demediado  pertenece a la trilogía  I nostri antenati (Nuestros antepasados) y es una magnífica fábula en donde Calvino intenta definir la condición irracional del hombre. La aventura comienza cuando Medardo de Terralba es dividido en dos  por un cañonazo y cada mitad logra sobrevivir, la primera es la maldad pura encarnada por Medardo que sólo encuentra placer en el mal, con  la llegada de “el bueno” –su otra mitad- comienza la lucha entre el bien y el mal y la búsqueda de la fraternidad de la que se carece.

     

Leer El vizconde demediado es comprender en cada persona y cosa del mundo la pena que todos  tenemos por nuestra propia incompletez, es pues una invitación al equilibrio.

*Rosario Valdez es estudiante de Letras Hispánicas del CUSur

criado por suplementolajirafa    6:53 pm — Categoría: La Jirafa

Quisiera

Fernando G. Castolo

 

vivir en Tuxpan, para participar en cada celebración que llevan a cabo con aquella entrega. Vivir con emoción la intensidad de cada festividad traducida en toda una tradición. Iniciar el año con mi vestimenta de chayacate y bailar en una cuadrilla al son de la música a los pies de san Sebastián. Degustar los frijoles güeros con sus tortilas en la casa del capitán al término del ensaye real, en la víspera de la gran fiesta. Levantar, después —durante la Semana Santa—, en el zaguán de mi casa un enorme huerto, con verdura del volcán, y vestir con su cendal nuevo al vetusto Cristo de mis ancestros; y participar en la gran romería rumbo a la parroquia, llevando en la mano la palma de pinabete y olorosas hojas de laurel; y ser tomado en cuenta como donador de un patol, para ofrecérselo al Señor del Perdón. Encender, enseguida, con múltiples ceras —escamada, por supuesto—, y flores por doquier, la devocional cruz, envuelta en su blanco sudario artísticamente deshilado, y entornarle alabados en su honor. Elaborarle un enroso con cempasúchil, con gladiolas, con crisantemos y con nubes. Ofrecer a los padrinos, priostes y encendedores la tradicional comida de la cuaxala, y exaltar los ánimos con el ponche de granada. Quisiera con alegría estar presente en todas las actividades que se llevan a cabo en honor al milagroso Cristo, aquel que ha protegido a Tuxpan de calamidades naturales como los recordados temblores de 1806 y 1941, y que llaman cariñosamente Señor del Perdón. Ver a las mujeres vestir sus típicas sabanillas con xolotón y enrolarse en el pelo su maixtahuil; mirar cómo van esparciendo pétalos de flores —que llevan en vistosas bateas—, por donde transitará el trono que lleva al Señor del Perdón. Escuchar cómo en el cielo irrumpen las gruesas de cohetes, mientras la música tradicional acompaña los cánticos y los himnos que en su honor se entonan: “Venimos a darte / nuestro corazón / a verte y cantarte / Señor del Perdón”. Unirme a la fiesta de los Niños Dios. Presentar mis reverencias ante Jesús, Salvador y Jorge de Jesús. Ser elegido por los viejos como mayoral y organizar la celebración anual. Sellar el compromiso con el pan, el ponche y el cigarro. Vestirme a paixtle y, pausadamente, bailarle a los Niños Dios. Arrullarlos con los ancestrales cantos que aún se interpretan. Finalmente, quisiera ser un pastor, aprenderme los coloquios y los cantos. No me importaría ser abajeño, arribeño o pronunciado. Participar en las pastorelas y acompañar al Niño en la casa de cada capitán, donde de seguro nos obsequiarán los tamales con atole, como un gesto de agradecimiento por nuestro buen desempeño. Quisiera ver todo eso de cerca y sentirme parte del “pueblo de la fiesta eterna”, como lo bautizara el muy querido señor cura don Melquíades Ruvalcaba, seguramente ante al asombro de ver la multitud de celebraciones que en Tuxpan se llevan a cabo anualmente… Eso, también me ha impresionado a mí.

 

 

criado por suplementolajirafa    12:55 pm — Categoría: La Jirafa

Enero 5, 2009

La última corrida

 

Lizeth Sevilla

 

Descansar el alma                

descansar los ojos de las visiones

del ruido cotidiano del mundo

descansar la piel

las uñas

descansar el alma.

 

Y volver

 

Gastar el tiempo

gastar los argumentos

gastar los días y las noches

que no nos pertenecen desde un instante pretérito.

 

Y volver

 

Escribirlo todo

inventar la calma,

pensarnos en otros sitios

con otras gentes

garabatearnos enteros,

pero garabatearlo todo.

 

Y volver.

 

 

Tocarnos los ojos

tocarnos la boca y sus pretextos

tocarnos la piel

sentir en nuestras manos

los horrores del mundo

tocarnos todo

tocarnos el alma.

 

Y volver

 

Resignarnos a lo inexplicable

a lo que no existe

a las caricias cotidianas

inventarnos coincidencias.

 

Y volver

 

Encontrarnos como desconocidos

saludarnos

contarnos la rutina

contarnos los ayeres que sólo tú y yo entendemos,

despedirnos

alejarnos

volvernos inmunes a nuestras miradas y besos.

 

Despedazar otros cuerpos

otros brazos

dejar sobre la arena

nuestros rastros,

los fantasmas que reservan

la virtud del silencio. 

 

 

Y alguna vez volver…

criado por suplementolajirafa    12:54 pm — Categoría: La Jirafa

Enero 2, 2009

Hoy

Fernando G. Castolo,

Cronista de la Zapotlán el Grande

 

 

Es el último día del año. La mañana es fresca y las calles se aprecian solitarias. El ambiente está impregnado de cierta nostalgia, como casi toda esta época de frío. Mientras unos tienen mucho que festejar, otros pasan por penas irremediables que ensombrecen los ánimos de los “buenos deseos”. En fin, como quiera que sea, la vida continúa y con ella la lucha constante por conseguir un lugar preponderante dentro del medio donde uno se desarrolla. He asistido muy temprano a la celebración eucarística en la iglesia Catedral. La gente poco a poco va ocupando sus sitiales para escuchar al sacerdote oficiante. Como cada año, en este día, los fieles ingresan de rodillas por la nave de san José. Expían sus culpas para limpiar sus almas pecaminosas, o simplemente como un gesto de agradecimiento por el año que termina y de solicitudes para el año que ingresará. No sé, pero me parece que es una tradición que escasamente se puede apreciar hoy día en Ciudad Guzmán, donde a muchos nos daría vergüenza el simple hecho de imaginar que alguien nos puede ver haciendo tal acto de devoción. Aún así, niños jóvenes, adultos y ancianos, que no responden a alguna circunstancia económica, en aquel acto de humillación sincera se postran al pie del patrono de Zapotlán. Las velas chisporrotean y humean el ambiente devocional del santuario josefino. Los rezos quedos y las oraciones que salen de labios entreabiertos se multiplican como ecos en el recinto. En la homilía se exhorta para que el año venidero traiga consigo la fe y la esperanza que anhela todo católico creyente. Fe y esperanza. —¿Qué es fe y esperanza?, cuestiona un niño que aún bosteza el interrumpido sueño matutino. —Es la felicidad, susurrando responde su amorosa madre, mientras acaricia sus cabellos. El monumental pesebre que han dispuesto en Catedral, al pie del retablo de san José, es el escenario que ofrece el toque de alegría de la temporada, donde los chiquitines sueñan con el obsequio que pronto les traerán los santos reyes. Los cantos navideños, interpretados por el coro, irrumpen el silencio sepulcral del espacioso recinto, y la luz del sol brillante aviva los colores de los vitrales dispuestos en la parte superior. De repente todo adquiere una nueva significación y la nostalgia poco a poco se disipa como la neblina madrugadora. Después de la bendición final los bríos se han rejuvenecido y el espíritu está dispuesto a aceptar lo que nos deparará el destino. Pronto llegará el año dos mil nueve y con él las promesas llenas de deseos positivos: la dieta, el ejercicio, la disciplina, el coraje y la determinación para ser mejores seres humanos. Quizá, al final, de este año que vamos a iniciar, estemos igual. No lo sé…

criado por suplementolajirafa    1:00 pm — Categoría: La Jirafa

Ahora que te cases

José de Jesús Juárez Martín

 

 

     ¡Navidad! Palabra explosiva que estruja el alma en cardiaco ritmo social, venero de ternura que estrecha las generaciones por la rendija del recuerdo milenario del nacimiento del Niño Jesús.

 

Si no recuerdo mal, fue en 1982, cuando tú, Jorge,  con tus puntadas me enterneciste y confieso que hice esfuerzos por contener las lágrimas, como ahora lo hago. Eras travieso, más bien inquieto como el más, hormiguita dinámica, motorcito diurno constante, subías y bajabas la escalera, perseguías, “pateabas” el balón, jugabas con tus hermanos, Guel, Huich y Eto; –así los llamabas…  Ese  día habían ayudado en el llenado de los “bolos” tú y tus hermanos. ¡Mmm! ¿De verdad habrán ayudado?  Lo dudo, pero así lo aseguró tu abuelita Sara.

 

            Aquella fecha recordada, había sido 24 de diciembre. Por la mañana, la mamá Ruth, llevó  a los pequeños a ver el “nacimiento de la abuelita” pero en su alegría, se sintieron tristes porque las luces no prendieron.

 

            La flamante “televisión, a color” se estrenaba y lucía en la espaciosa sala de un… digámoslo con consideración, joven matrimonio; a lo máximo, unos 77, bueno casi 80 de él,  de ella, unos 54 o 55.  –¡Kilogramos! Por supuesto.–  ¿Por qué siempre nos referimos a edades?

 

            Los torrentes de  comerciales, los mensajes  propios de la época, preparaban la “noche buena”. Igual que las cocinas calentaban el atardecer y llenaban la casa de gratos olores  frutales del sabroso ponche para la familia que se reúne por costumbre querida.

 

Estuvimos, temprano por la noche en la casa de tu abuelita, los cantos, los rezos de la posada, las luces cintilantes, los crujientes buñuelos, la alharaca de las  bonitas piñatas, la alegría de compartir los regalos, la sabrosa cena, los dulces de rechupete, ¡nada! ni los juegos te tranquilizaron. Raro, porque siempre disfrutabas de las convivencias familiares. Estabas contento, pero ansioso, pedías como nunca lo habías hecho, que regresáramos a la casa.  Cuándo pudimos al final complacerte, después de los abrazos de ¡Feliz Navidad! Era poco después de la media noche.

 

¿Por qué querías que nos viniéramos? — Volvió a preguntar mamá. Nunca hubo una contestación clara… al llegar a casa, subiste rápido a tu recámara y volviste triste, al comedor donde hacíamos inventario de los juguetes que habían recibido.  Tu inquietud había cambiado y casi llorando, comentaste: No hay nada, no hay nada.

 

– ¿Una avalancha? -¿Una bicicleta?-¿balón?

–¡No!  La hermanita que  pedí al Niño Dios en la escuela… contestaste: para dejarnos sin palabras.

 

–Ahora que te cases hijo, también le pediré a Dios que me traiga en tu casa una nietecita, puede ser que yo tenga más suerte que tú.  

                     

 

criado por suplementolajirafa    12:57 pm — Categoría: La Jirafa
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