Pbro. Ismael Rosales
La educación liberadora
INTRODUCCIÓN
Muchas gracias por haberme invitado. Gracias a Héctor Alfonso coordinador de este acto y gracias a los organizadores del evento. Entiendo que se trata de los 25 años de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN). Me parece que es una forma muy acertada de celebrarlos de entrada con una reflexión del gran maestro Paulo Freire y su propuesta metodológica, que ha revolucionado a toda América Latina y a todos los que de alguna manera estamos por la liberación en el mundo.
Debo confesar que yo no soy especialista en Freire. Tal vez haya entre ustedes quienes lo conozcan mejor que yo y puedan contestar preguntas teóricas de una manera más adecuada.
Yo me arme de valor y acepté porque me gusta esta propuesta metodológica de liberación. Y más que gustarme, de alguna manera sigo ese espíritu por la opción que he tomado desde hace mucho tiempo; es la opción por la liberación del pueblo en América Latina, opción por los pobres, por una educación liberadora. Si no vivo y aplico el método como es, se debe a mis limitaciones que también se verán en la exposición. Pero acepté con gusto la invitación y con mucho entusiasmo me di a la tarea de ordenar ideas, siguiendo el proceso de la propuesta planteada en su libro clásico, “Pedagogía del oprimido”. Los conocedores de la teoría de este método van a reconocer muchas palabras textuales de Freire.
Por otro lado soy conciente de la contradicción en la que me he metido, merecedora de un severo reproche del maestro Freire, ya que esta no es la forma de darlo a conocer, o reflexionar sobre su método que es esencialmente participativo y dialógico. Debería ser un taller; pero aún así acepte con gusto la invitación, porque pensé que algo podía quedar. Ojala pues que nos sirva a todos, que a mí de mucho me ha servido este extenso resumen.
I. UBICACIÓN HISTÓRICA
En Latinoamérica existe una tradición pedagógica que define la educación como “práctica de la libertad” y alcanza su apogeo en los años sesenta y setenta con la obra de autores como Paulo Freire, el austriaco Ivan Illich en Cuernavaca México, el historiador y filósofo argentino Enrique Dussel también radicado en México. La importancia que este modo de entender la educación –como “praxis de liberación” para el oprimido, excluido y despreciado- adquirió en Latinoamérica se debe en parte a su convergencia con la misión educadora y evangelizadora de la Iglesia de modo que podía decirse que la teología de la liberación no sólo se benefició de la filosofía de la educación desarrollada por Paulo Freire, sino que también contribuyó activamente al desarrollo de una pedagogía específicamente liberadora. De ahí que consideremos que el trabajo de Ernesto Cardenal, Juan Luis Segundo y Hugo Assmann, debe incluirse junto al de los autores ya mencionados. No se diga el trabajo de los teólogos de la liberación Gustavo Gutiérrez, a quien se considera como el padre de esta manera de hacer teología en América Latina. Posteriormente Leonardo Boff y Jon Sobrino entre otros muchos teólogos latinoamericanos[1].
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II. PARTIR DE LA PRÁCTICA
La pedagogía del oprimido y la educación como práctica de la libertad, no son simplemente ideas en el aire; porque Paulo Freire es un pensador comprometido con la vida, “no piensa ideas piensa la existencia”. El mismo dice que de 1946 a 1954 hace las primeras experiencias que lo llevaron más tarde al método que inició en 1961 y que tuvo lugar en el Movimiento de Cultura Popular de Recife que el mismo fundó y que más tarde se continuó en el Servicio de Extensión Cultural de la Universidad de Recife, Brasil, del que fue su primer director. Pues hay que recordar que Paulo Freire es brasileño nacido el 19 de Septiembre de 1921, precisamente en esta ciudad de Recife. Freire aborda el tema de la alfabetización de adultos, que culmina con su propuesta del método psicosocial en ese año de 1961, como ya dijimos. Con este método se proponía, en 45 días, lograr aprendizaje de la lectura y la escritura, de modo que los alfabetizandos lograran también, decir y escribir su palabra, decir y escribir su existencia, su historia, su situación. Este método se difundió en todo Brasil como el “Método Popular Freire” que impactó al gobierno brasileño del presidente populista Joao Goulart, que se preparaba para impulsar el Plan Nacional de alfabetización y así llega a ser encargado por el Ministro de Educación y Cultura de Brasil, del sector de Alfabetización de adultos. Se hizo acompañar de una amplia colaboración de universitarios y así creó “círculos de cultura” y “centros de cultura popular” en todo el Brasil.[2]
Así que el pensamiento de Paulo Freire, al igual que el de los más grandes entre sus contemporáneos, surge de un compromiso filosófico con los excluidos o marginados, los analfabetos, los que no tienen la palabra. Antes de publicar su primer libro, Freire pasó cerca de dos décadas trabajando en proyectos de alfabetización y movilización social alrededor de cuestiones educacionales. Como muchos de sus paisanos, él también fue víctima de la persecución política, por lo que a pesar de que sus experiencias formativas fueron vividas en Brasil, su pensamiento se formuló por escrito en el exilio.[3]
Por otro lado el “Movimiento de Educación de Base”, patrocinado por el Episcopado Brasileño, tomó el “método Pulo Freire” como línea programática antes de 1964. En este año se dio el golpe de estado y Freire es acusado por los golpistas de subversivo, es encarcelado y finalmente exiliado[4]. No fueron pues sus ideas, sino su práctica que lo llevó a la cárcel por cerca de 70 días como dice el mismo, y así todo el esfuerzo que se había realizado en el campo de la educación de adultos y de la cultura popular se vino abajo. Así es como su método nace de una verdadera experiencia de opción por los excluidos, nace de un compromiso con las clases oprimidas. Su método parte de la práctica, de la experiencia.
III. VIGENCIA DEL MÉTODO POPULAR FREIRE
Ahora la pregunta obligada es: ¿Y después de casi 50 años sigue vigente el “Método Popular Freire” como se le llamó? La respuesta la podemos discernir de su misma propuesta relacionada con la realidad que estamos viviendo ahora.
Sabemos que el sistema neoliberal ha demostrado su rotundo fracaso con esta recesión mundial que ha excluido a millones de seres humanos en el mundo y ha acabado con miles y miles de fuentes de trabajo. En el decir de los analistas no se trata de una crisis económica coyuntural, sino estructural de este sistema que concentra la riqueza en pocas manos. Es un sistema para el que todo es desechable: las cosas que luego pasan a contaminar todo y la gente que viene siendo excluirla del desarrollo: son los pobres, los enfermos incurables, los discapacitados, los adultos mayores, los analfabetos, en fin todos aquellos que no pueden tener acceso al desarrollo porque no son productivos. Para este sistema lo que importa es la mayor ganancia a costa de minusvalorar a los demás, dice Freire.
Desde esta breve perspectiva socioeconómica conocida por todos nosotros, porque la estamos viviendo y reconocida críticamente por quienes le apostamos a la liberación social, ya podemos preguntarnos ¿con todo esto qué no está ya ampliamente justificada una pedagogía del oprimido? Solamente desde la otra perspectiva ideológica que es la del opresor se podría afirmar que no. Porque realmente hoy la polarización entre opresor y oprimido se ha agudizado. Podemos decir que estamos llegando a situaciones sociales y económicas semejantes a los sesentas y setentas en que Freire hizo su propuesta de método.
IV. LA PRIMERA VOCACIÓN DEL SER HUMANO ES A SER MAS
Esta polarización entre opresores y oprimidos niega la primera vocación del ser humano a “Ser Más”. Hemos pervertido esta vocación invirtiendo los valores de “Ser Más” por el de “tener más” y no caemos en la cuenta que el “tener más” como vocación primera nos lleva precisamente a “ser menos”. Esto es lo que lleva a los opresores a la ambición, al egoísmo, al acaparamiento de los bienes de la creación que nos pertenecen a todos. Dice Paulo Freire que para los opresores, el valor máximo radica en el tener más y cada vez más, a costa, inclusive del hecho de tener menos o simplemente no tener nada de los oprimidos. La vocación de “Ser Más” es la vocación concreta a una vida digna para todos y no para unos cuantos, esta vocación consiste en tener lo más indispensable como vivienda digna, vestido decoroso, alimentación suficiente, educación adecuada e integral y una diversión sana. Pero pareciera como si la primera vocación del ser humano fuera a “ser menos” y que esto les tocó a todos los excluidos del progreso como si ese fuera su irremediable destino. Paulo Freire lo dice de la siguiente manera:
“La deshumanización, que no se verifica solo en aquellos que fueron despojados de su humanidad sino también, aunque de manera diferente, en los que a ellos despojan, es distorsión de la vocación de SER MAS. Es distorsión posible en la historia pero no es vocación histórica” [5].
Este aparente destino impuesto a los oprimidos por los opresores lleva a los primeros tarde que temprano, a luchar contra quien los minimizó, en la búsqueda por la recuperación de su humanidad. Ante esta situación en que ambos se deshumanizan, los oprimidos no se sienten opresores de los opresores, sino precisamente restauradores de la humanidad de ambos, dice Paulo Freire.
Podemos concluir esta parte con el mismo Paulo Freire diciendo que nadie libera a nadie, ni nadie se libera solo. Los hombres se liberan en comunión. Y ¿quién mejor que los oprimidos se encontrará preparado para entender el significado terrible de una sociedad opresora? ¿Quién sentirá mejor que ellos los efectos de la opresión? ¿Quién más que ellos para ir comprendiendo la necesidad de la liberación? El pensamiento freiriano gravita pues alrededor de una constelación de preocupaciones fundamentales que aún hoy, y casi medio siglo después de su formulación, siguen manteniendo su vigencia y su fuerza. En el centro de su pensamiento encontramos una imagen del ser humano como criatura inserta en el tiempo. “El hombre, cualquiera que sea su estado, es un ser abierto” [6].
V. EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN EN EL PENSAMIENTO DE
PAULO FREIRE
Podemos iniciar esta parte diciendo que la educación es un proceso de humanización o socialización. Como dice: “El hombre sólo llega a ser hombre a través de la educación. La educación se convierte así en la más clara expresión de la humanidad humanizada y humanizante, y por ello la pedagogía propiamente dicha adquiere las características de una antropología filosófica.
La educación es también un arte y como arte, se trata de una vocación que celebra la libertad humana y por lo tanto fomenta la renovación y descubrimiento de nuevos métodos de enseñanza, métodos cuyo objetivo es el principal mecanismo por el cual culturas y sociedades transmiten y perpetúan sus formas de entender el mundo. Esta tarea de adaptación o asimilación al orden establecido lleva consigo implícita una tendencia conservadora a la que la educación no pude abandonarse si quiere seguir definiéndose como práctica de la libertad. Por ello, tanto los métodos como los objetivos que marcan el proceso educativo no pueden dejar nunca de ser objeto de la reflexión pedagógica. Es decir, la pedagogía debe ser una continua reflexión sobre la educación misma, y solo así se convierte en verdadera crítica socio-política. La pedagogía de la liberación, como praxis de la liberación, es parte integral de la política de la liberación. De este modo, la educación liberadora constituye no sólo una crítica del sistema social vigente, con sus pedagogías conservadoras y domesticadoras, sino también una práctica política. Por eso la educación no puede ser apolítica, no tiene una dimensión política, sino que es esencialmente política. La educación transforma al individuo, humanizándolo a través de la socialización, pero a la vez también transforma el orden social. Por ello, la educación es el puente que une y posibilita el tránsito entre la antropología y la política. Si la educación es la práctica de la libertad, se trata de una praxis que guía la vocación propia del ser humanizado. La educación se convierte así en la herramienta indispensable de toda comunidad que defiende la libertad a través del respeto por la ley y la autonomía democráticas[7].
VI. LA CONCEPCIÓN “BANCARIA” DE LA EDUCACIÓN
Es por eso que Paulo Freire hace una fuerte crítica a la educación formal, llamándola educación “bancaria”. Es la educación tradicional e institucional a la que califica de opresora. Este calificativo obedece a la relación educador-educando. Es narrativa, discursiva, disertadora. Dice Freire: “Narración o disertación que implica un sujeto, el que narra, y objetos pacientes, oyentes, los educandos. Evidentemente que con los avances de la pedagogía personalizada, personalizante y participativa, podemos cuestionar esta crítica pero no así en su esencia. Porque al final de cuentas la educación del sistema Neoliberal con las técnicas pedagógicas desarrolladas y los Medios de Comunicación Masiva a su servicio, acentúa la educación “bancaria” llamada así porque deposita contenidos como quien deposita dinero en el banco, o bancaria con referencia a las bancas en la escuela, “el maestro es el que resabe y el alumno es el que no sabe”. Se pueden poner al día las técnicas pedagógicas, pero finalmente se impone una ideología que es la ideología del sistema dominante opresor. Así es como se domestica al alumno. La narración, cuyo sujeto es el educador, dice Freire, conduce a los educandos a la memorización mecánica del contenido narrado. Más aún, la narración los transforma en “vasijas”, en recipientes que deben ser “llenados” por el educador. Cuanto más vaya llenando los recipientes con sus “depósitos”, tanto mejor educador será. Cuanto más se dejen “llenar” dócilmente, tanto mejor educandos serán. (72).
La forma extremadamente clara y precisa en la que Freire vislumbra estas contradicciones no-dialécticas justifica citarlo ampliamente, dice:
“En la concepción bancaria que estamos criticando, para la cual la educación es el acto de depositar, de transferir, de transmitir valores y conocimientos, no se verifica, ni puede verificarse esta superación de educador educando. Por el contrario, al reflejar la sociedad opresora, siendo una dimensión de la “cultura del silencio”, la “educación bancaria” mantiene y estimula la contradicción.
De ahí que ocurra en ella que:
a) El educador es siempre quien educa; el educando, el que es educado;
b) El educador es quien sabe; los educandos, quienes no saben;
c) El educador es quien piensa, el sujeto del proceso, los educandos son los objetos pensados;
d) El educador es quien habla; lo educandos, quienes escuchan dócilmente;
e) El educador es quien disciplina; los educandos, los disciplinados;
f) El educador es quien opta y prescribe su opción; los educandos, quienes siguen la prescripción;
g) El educador es quien actúa; los educandos son aquellos que tienen la ilusión de que actúan en la actuación del educador;
h) El educador identifica la autoridad del saber con su autoridad funcional, la que opone antagónicamente a la libertad de los educandos; son estos quienes deben adaptarse a las determinaciones de aquél;
i) Finalmente el educador es el sujeto del proceso; los educandos, meros objetos
[8].
Así que en estas circunstancias, no puede haber conocimiento, pues los educandos no son llamados a conocer sino a memorizar el contenido narrado por el educador. Porque en este caso, el objeto mediador es posesión del educador y no es verdadero mediador de la reflexión crítica de ambos.
Así resumimos pues lo que es la concepción “bancaria” de la educación. Ahora veamos la contra parte:
VII. LA CONCEPCIÓN PROBLEMATIZADORA DE LA
EDUCACIÓN
De este análisis profundo y realista de la educación formal surge su propuesta de una educación problematizadora. Esta educación es la educación informal, la educación popular que parte del principio de que “nadie educa a nadie - nadie se educa a sí mismo -, los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo”. Nos educamos en comunión a través del la naturaleza y todo lo que nos rodea; la misma realidad socioeconómica que estamos viviendo es una herramienta para la educación informal. Y es que dice Paulo Freire que no hay nadie que sea un ignorante absoluto, ni tampoco un sabio absoluto. Por eso en esta propuesta no hay maestros y alumnos como dos polos opuestos; los maestros a la vez son alumnos y los alumnos a la vez son maestros, porque aprendemos los unos de los otros mediante el diálogo y la comunicación.
Dice Freire que en la educación problematizadora los educandos se llenan de un saber verdadero contra el falso saber de la educación “bancaria”. En la educción problematizadora los educandos van desarrollando su poder de captación y de comprensión del mundo que, en sus relaciones con él, se les presenta no ya como una realidad estática sino como una realidad en transformación, en proceso.
“La tendencia, entonces, tanto del educador-educando como de los educandos –educadores es la de establecer una forma auténtica de pensamiento y acción. Pensarse a sí mismos y al mundo, simultáneamente, sin dicotomisar este pensar de la acción”. Y continúa diciendo que en la educación problematizadora se hace, así, un esfuerzo permanente a través del cual los hombres van percibiendo, críticamente, cómo están siendo en el mundo, en el que y con el que están. Aquí vuelve la contradicción entre las dos concepciones, pues la educación “bancaria” insiste en mantener ocultas ciertas razones que explican la manera como están siendo los hombres en el mundo y, para esto, mitifican la realidad. En cambio la problematizadora, comprometida con la liberación trata de desmitificar. Esta es la razón por la que la primera niega el diálogo en tanto que la segunda tiene en él la relación indispensable para conocer la realidad. La primera es “asistencial”, la segunda es crítica; la primera en la medida en que sirve a la dominación, oculta la capacidad creadora del ser humano y al no poder matar la intencionalidad de la conciencia entonces la “domestica”, negando a los hombres en su vocación real e histórica de humanizarse. La educación problematizadora, en la medida en que sirve a la liberación, se asienta en el acto creador y estimula la reflexión y la acción verdaderas de los hombres sobre la realidad, responde a su vocación como seres que no pueden ser auténticos al margen de la búsqueda y de la transformación creadora.
La concepción y la práctica “bancarias” terminan por desconocer a los hombres como seres históricos, en tanto que la problematizadora parte, precisamente, del carácter histórico y de la historicidad de los hombres. Es por esto que los reconoce como seres que están siendo, como seres inacabados, inconclusos, en y con una realidad que siendo histórica es también tan inacabada como ellos.
Los seres humanos, diferentes de los otros animales, que son también inacabados pero no son históricos se saben inacabados. Es decir tienen conciencia de su inconclución. Así se encuentra la raíz de la educación misma, como manifestación exclusivamente humana. Vale decir, en la inconclución de los hombres y en la conciencia que de ella tienen. De ahí que sea la educación un quehacer permanente. Permanente en razón de la inconclución de los hombres y del devenir de la realidad. De esta manera, la educación se hace constantemente en la praxis. Para ser, tiene que estar siendo. Así que mientras la educación bancaria acentúa la permanencia, la educación problematizadora refuerza el cambio mediante la acción reflexión a lo que Freire llama Praxis.
La educación problematizadora no es una fijación reaccionaria, es futuro de cambio, por tanto es profética y llena de esperanza. Por eso responde a los seres humanos como seres históricos, es decir con un pasado al cual no miran con nostalgia como queriendo regresar, sino como una manera de conocer lo que está siendo, para construir mejor el futuro.
A este proceso dialéctico del desarrollo de la conciencia crítica es a lo que Freire llamó en un principio concienciación, que posteriormente se convirtió en el término concientizacion. Podemos decir que la concientización es un proceso educativo en el cual mediante la comunicación dilógica maestro y alumnos van teniendo una visión crítica de su propia realidad de inconclusión y la realidad sociopolítica que los rodea para ir dando una respuesta transformadora. Es como tomar distancia de la realidad para dismitologizarla, pero concientes de que nadie concientiza a nadie ni nadie se concientiza solo, sino que juntos vamos adquiriendo esa conciencia crítica, dejando atrás la conciencia ingenua a la que le apuesta la educación “bancaria” para mantener el orden establecido.
Así rematamos esta parte que trata del hombre que como ser inconcluso y conciente de su inconclusión y permanente movimiento de su realidad, va tras la búsqueda del “Ser Más” por una parte, y por otra la responsabilidad que la educación y los educadores tenemos en este proceso.
VIII. LA DIALOGISIDAD COMO ESENCIA DE DE LA EDUCACIÓN
PROBLEMATIZADORA
Iniciaremos este tema diciendo con Freire que no hay ignorantes absolutos ni sabios absolutos: hay hombres que, en comunicación, buscan saber más.
Hacer del ser humano una cosa, un fetiche, una mercancía, es deshumanizarlo, negar su humanidad. Mientras que hay diversas formas de llevar a cabo esa deshumanización, el único remedio contra ella es la educación liberadora.
Al ser humano se le deshumaniza y se le convierte en un mero objeto cuando se le prohíbe decir su palabra. Se le roba la palabra cuando se le incapacita para decirla. Y afirma Freire que decir la palabra verdadera es transformar el mundo.
La palabra transformadora es la que proviene de la praxis que no se identifica, ni se confunde con la palabra práctica como a veces la utilizamos. No se confunde con la práctica porque la praxis tiene dos movimientos que son la acción y la reflexión. Ambas actividades son profundamente solidarias de tal manera que si solamente existe la acción entonces caemos en el vicio llamado “activismo” y por el contrario si solamente hay reflexión entonces caemos en un puro bla, bla, bla; pura palabrería o verbalismo. De esta manera el ser humano queda impedido para realizar su vocación de Ser Más y recrear el mundo, transformar su entorno; se le frustra y se le reduce a un mero objeto como ya dijimos.
“Esta es la razón que hace imposible el diálogo entre aquellos que quieren pronunciar el mundo y los que no quieren hacerlo, entre los que niegan a los demás la pronunciación del mundo, y los que no la quieren, entre los que niegan a los demás el derecho de decir la palabra y aquellos a quienes se ha negado este derecho. Primero es necesario que los que así se encuentran, negados del derecho primordial de decir la palabra, reconquisten ese derecho prohibiendo que continúe este asalto deshumanizante”. Si decir su palabra es transformar el mundo, entonces la educación… no puede reducirse a un mero acto de depositar ideas de un sujeto en el otro, ni convertirse tampoco en un simple cambio de ideas consumadas por los que las intercambian.
El diálogo por tanto no se puede dar sin fe, sin humildad, sin amor, sin esperanza. La fe en los demás es un presupuesto insustituible del diálogo, se trata de creer en que por principio sí pueden transformarse y transformar precisamente por su inconclución pero que la opresión y los mitos del poder se lo han impedido. De aquí resulta la tarea irrenunciable de la educación, hay que emprender el proceso de una toma de conciencia de su inconclución para que viendo críticamente, activen esa capacidad de transformar el mundo. Por eso dice Freire que “Sin esa fe en los hombres, el diálogo es una farsa o, en la mejor de las hipótesis, se transforma en una manipulación paternalista”.
Tampoco puede haber diálogo si no hay humildad. ¿cómo puede haber un diálogo bajo amenaza? ¿Cómo puede haber diálogo cuando solo mis ideas cuentan y quiero imponerlas a toda costa? No puede haber diálogo donde hay prepotencia, autosuficiencia, ambición y egoísmo, porque todo eso nada tiene de humildad, es soberbia pura.
De aquí que no puede haber diálogo si no hay amor al mundo y al ser humano. El diálogo se da entre sujetos capaces de pronunciar el mundo, porque el amor anima su creación y recreación por lo que no puede darse entre objetos. Dice Freire que en medio de la opresión no sería amor, sino una patología amorosa, sadismo en quien oprime y masoquismo en quien es oprimido. El amor es un acto de valentía, de verdadera entrega y compromiso por la transformación. “Un falso amor, una falsa humildad, una debilitada fe en los hombres no puede generar confianza”. La confianza tiene que respaldarse con el testimonio, la palabra tiene que coincidir con los hechos. Decir una cosa y hacer otra, no puede ser estímulo a la confianza. Dice Freire hablar de democracia y callar al pueblo es una farsa. Hablar de humanismo y negar a los hombres es una mentira.
La fe va muy unida a la esperanza, porque si no creo en un mundo mejor no voy a tener una esperanza activa para ir haciéndolo. Por eso “tampoco hay diálogo sin esperanza. La esperanza está en la raíz de la inconclución de los hombres, a partir de la cual se mueven estos en permanente búsqueda”. Esta búsqueda no puede darse de una forma aislada, sino en comunión con los demás por eso no existe la esperanza en la opresión. “la desesperanza es también una forma de silenciar, de negar el mundo, de huir de él. La deshumanización que resulta del orden injusto, no puede ser razón para la pérdida de la esperanza, sino que por el contrario debe ser un desafío, un motivo de una mayor esperanza, la que conduce a la búsqueda incesante de la instauración de la humanidad negada en la injusticia”. No es una esperanza de brazos cruzados, sino que “me muevo en la esperanza en cuanto lucho y, si lucho con esperanza, espero… Si los sujetos del diálogo nada esperan de su quehacer, ya no puede haber diálogo. Su encuentro allí es vacío estéril”.
Pero tampoco hay diálogo si no hay en los sujetos “un pensar verdadero”. Es un pensar crítico que no acepta la dicotomía hombre-mundo sino que ve una inquebrantable solidaridad de ambos. Este es un pensar que percibe la realidad como un proceso, que la capta en constante devenir y no como algo estático, como ya se ha afirmado. Esta forma de pensar no se separa de la acción, se concreta en el tiempo y no teme los riesgos. Naturalmente que este pensar se opone al “pensar ingenuo que ve el tiempo histórico como un peso, como la petrificación, o estatificación de los logros y experiencias pasadas de lo que resulta un presente adaptado y lleno de normas”. Por eso para el pensar ingenuo lo que importa es la acomodación a este presente ya hecho, y para el pensar crítico es la permanente transformación de la realidad, con vistas a una permanente humanización de los hombres. Transformación de la realidad y humanización van de la mano para el pensar crítico.
“Para el educador bancario”, en su antidialogisidad, la pregunta, obviamente no es relativa al contenido del diálogo, que para él no existe, sino con respecto al programa sobre el cual disertará a sus alumnos. Y a esta pregunta responde él mismo organizando su programa.
Concluimos este tema del diálogo diciendo con Pulo Freire que para el educador-educando, dialógico, problematizador, el contenido programático de la educación no es un regalo que se hace al educando, o una imposición –un conjunto de informes que han de ser depositados en ellos-, sino la devolución organizada, sistematizada y acrecentada al pueblo de aquellos elementos que éste le entregó en forma inestructurada. Debemos enseñar al pueblo con precisión lo que hemos recibido de el en confusión. Por eso dice Freire que la auténtica educación no se hace de A para B o de A sobre B, sino de A con B, con la mediación del mundo. Mundo que impresiona y desafía a unos y a otros originando visiones y puntos de vista en torno de él.
Los dominadores quienes sostienen la educación “bancaria” son los que actúan sobre los hombres para adoctrinarlos, adaptarlos cada vez más a la realidad, que debe ser intocable.
Pero resulta que hasta los que han optado por la liberación del pueblo caen en este engaño, pues se acercan al pueblo con proyectos que pueden responder a su visión del mundo, pero no necesariamente a la visión del pueblo. Muchas veces se olvidan de que su objetivo fundamental es luchar con el pueblo por la recuperación de la humanidad robada y no conquistar al pueblo. El verbo conquistar es propio del dominador.
IX. LA ESCENCIA DEL TRABAJO CON EL PUEBLO
La esencia del trabajo con el pueblo es partir de sus necesidades, sistematizarlas, devolverlas y aplicarlas llevándolas a la práctica.
En el trabajo con el pueblo es preciso partir de sus necesidades y no de nuestros propios deseos, por buenos que estos fueren. A veces el pueblo necesita objetivamente algo urgente, pero la conciencia subjetiva de esa necesidad no ha madurado en él y no se ve que esté dispuesto ni decidido a resolverlo. En este caso tenemos que esperar con paciencia e iniciar la acción sobre el problema solo hasta que gracias a nuestro trabajo, haya madurado la necesidad en la mayoría de las masas, entendiendo por masas el pueblo desorganizado y que éste esté dispuesto y decidido a llevar a la práctica la lucha por la solución. Porque de lo contrario nos quedaremos aislados y nadie nos hará caso. Para esto hay dos principios: primero, lo que el pueblo necesita en realidad y no lo que nosotros imaginamos que necesita; y segundo, lo que el pueblo está dispuesto y decidido a hacer, y no lo que nosotros estamos dispuestos a hacer en beneficio del pueblo (Freire cita a Mao Tse Tung, 109)[9]
“Nuestro papel no es hablar al pueblo sobre nuestra visión del mundo, o intentar imponerla a él, sino dialogar con él sobre su visión y la nuestra… La acción educativa y la acción política no pueden prescindir del conocimiento crítico de esta situación so pena de que se transformen en “bancarias” o una predica en el desierto”.
Así es como el diálogo es el medio pedagógico para que el ser humano pueda decir su palabra verdadera. Por eso dice Freire que la dialogisidad es la esencia de la educación como práctica de la libertad.
X. UN ACERCAMIENTO AL MÉTODO FREIRE
a) Investigación
Para los círculos de cultura en la alfabetización de adultos, Freire usa las expresiones universo temático y palabras generadoras. Esto sería la amplia gama cultural de un pueblo en el que con la investigación se descubren palabras claves que por muy usuales y repetitivas concentran la esencia de su cultura. Por esta razón son palabras generadoras de otras muchas palabras que van en torno a su vida integral. De esta manera el educador inicia un proceso de inserción en el mundo y cultura de los educandos. Este es el principio del diálogo educador- educando en el que el educando también inicia un proceso de humanización desde la práctica, para ir siendo un verdadero sujeto y no mero objeto de la educación. Dice Freire:
“Esta es la razón por la cual (en forma coherente con la finalidad liberadora de la educación dialógica) no se trata de tener en los hombres el objeto de la investigación, cuyo sujeto sería el investigador. Lo que se pretende investigar, realmente, no son los hombres, como si fuesen piezas anatómicas, sino su pensamiento-lenguaje referido a la realidad, los niveles de percepción sobre esta realidad, y su visión del mundo, mundo en el cual se encuentran envueltos sus temas generadores”
[10].
b) Codificación
Terminada la investigación en la cual los educandos han participado ya, como verdaderos sujetos. Entonces viene la codificación. La codificación consiste en visualizar las palabras claves en dibujos de la vida, cultura y forma de ser de los educandos. Y según la creatividad así serían los carteles o láminas, pero que pueden ser videos, sociodramas, cuentos y composiciones que expresan de una manera hasta cierto punto exagerada la situación que viven los educandos. Ellos mismos pueden participar en la elaboración de los materiales, para problematizar la situación que padecen. Terminada la codificación de los materiales entonces viene el paso de la descodificación.
C) Descodificación
Ya en el círculo de cultura como les llamaba Freire, el educador y los educando establecen un diálogo frente al código utilizado. Es como si fuera un cine foro, un teatro foro. O ya en concreto con las palabras inician a deletrear y a escribir sílabas que tienen que ver mucho con su vida. No van a hablar de uvas, cuando ni siquiera las conocen, pero sí de las palabras generadoras las cuales aquí empiezan a generar otras palabras. Pero ya no son solo palabras, sino situaciones de su vida, sus problemas. Esto agudiza el aprendizaje y además la toma de conciencia de su situación que los va llevando a la acción transformadora, porque van aprendiendo no a decir palabras sin sentido, sino su palabra verdadera. Y pronunciar la palabra verdadera es transformar el mundo.
Este es el proceso del conocimiento dialéctico, que se va realizando a base de contradicciones que descubiertas se van resolviendo en la acción cultural. Conocer para transformar el mundo y no el conocer lógico de la educación “bancaria” para domesticar y adaptar al educando a los intereses del proyecto dominante.
“La codificación y la descodificación permiten al alfabetizando integrar la significación de las respectivas palabras generadoras en su contexto existencial: él las redescubre en un mundo expresado por su comportamiento. Cobra conciencia de la palabra como significación que se constituye en su intención significante, coincidente con intenciones de otros que significan el mismo mundo. Este, el mundo, es el lugar de encuentro de cada uno consigo mismo y con los demás”.[11]
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XII. LA INFLUENCIA DEL METODO POPULAR FREIRE EN
ESPACIOS EDUCATIVOS MÁS AMPLIOS.
A) UN EJERCICIO DE PROBLEMATIZACION
Un ejemplo de cómo problematizar una situación para ir creando conciencia y llegar a un plan de acción, haciendo avanzar el sujeto apto para el actuar, es la práctica de los escenarios de futuro.
Es una prospectiva o visión de futuro del Proyecto de Desarrollo Rural Alternativo, Sur de Jalisco (ACDRA- SURJA).
“La vida es una faena que se hace hacia delante. Si en el presente somos lo que hacemos, en el futuro somos lo que proyectamos” (Ortega y Gasset.)
Se trata de una sencilla dinámica que considera 3 escenarios sociales: 1) El escenario probable o lógico.
2) El escenario utópico, o ideal. Y 3) El escenario posible.
1) El escenario probable o lógico es aquel que se dará irremediablemente si no hacemos nada por cambiar la dirección de las cosas. Tomemos como ejemplo la educación. ¿Qué pasará dentro de 20 años si no hacemos nada por reorientar la educación en nuestro país? Seremos mucho más de lo mismo, más consumistas, estaremos más alineados con el sistema Neoliberal, seremos como unos robots manejados por este sistema, obedientes y sin decisiones propias.
2) El escenario utópico o ideal es aquel que deseamos que sea. Es soñar ¿cómo quisiéramos la educación en nuestro país? Quisiéramos una educación que realmente haga de los educando verdaderos sujetos, críticos y actuantes en la transformación social, para ir haciendo un México para todos…
3) El escenario posible es el que tomando en cuenta el ideal nos sentemos a pensar ¿De ese sureño qué es lo que realmente podemos hacer? Siguiendo el ejemplo de la educación podríamos decir que lo que se puede hacer es aprovechar esos espacios que como educadores tenemos, para ir implementando esa toma de conciencia, influir en la medida de lo posible en los programas educativos para den verdadera respuesta a las necesidades del país y no de las empresas y empresarios extranjeros. Es también posible ir haciendo este ejercicio problematizador en los espacios donde se vaya pudiendo, para ir tomando conciencia de la situación educativa que estamos viviendo y reorientarla.
A) EL ESPIRITU DEL MÉTODO FREIRE EN LA ACCIÓN
SOCIAL POR LA LIBERACIÓN
La acción social por la liberación no podemos separarla de la educación liberadora, porque como hemos venido viendo, la educación siempre lleva a la acción y la acción siempre es educación. Aquí podemos concretar el método en 4 pasos:
1er. PASO: PARTIR DE LA PRÁCTICA
Partir de la práctica implica partir de la experiencia del pueblo, de su hacer sobre la realidad que lo desafía. Se trata pues de la investigación de la realidad y respuesta que el pueblo ya ha ido dando, sobre la realidad y problemática que vive. Aquí es importante pues el pasado y el presente del actuar del pueblo sobre la realidad. En este paso es donde se realiza la investigación y conocimiento crítico de la respuesta que se está dando sobre la realidad.
2º. PASO: HACER TEORÍA DE LA PRÁCTICA (TEORIZAR)
En el proceso de la práctica social liberadora y concientizadora es clave el hacer teoría de la práctica. Este teorizar desde la práctica se va dando al reflexionar, analizar, evaluar y sistematizar la realidad y la práctica social liberadora del primer paso. Así se va haciendo teoría desde la práctica social y a la vez se va desatando el proceso de la acción que va creando la conciencia crítica sobre esa realidad desafiante y la respuesta del pueblo a los desafíos. Es la acción de ir codificando y descodificando la realidad y respuesta. Es la forma concientizadora de devolver lo investigado al pueblo que es sujeto de la investigación como educando.
3er. PASO: PROFUNDIZACIÓN TEORICA
Este paso consiste en iluminar nuestra teoría con otras teorías ya elaboradas. Este es el primero y el único paso que dan los seguidores de la educación “bancaria”. Estudiar temas, estudiar materiales, folletos y dinámicas tal vez muy pedagógicas y bonitas; dar pláticas y conferencias, tal vez magistrales y muy coyunturales, pero que a lo único que llevan es solamente a domesticar, a imponer, a vaciar contenidos que refuerzan el sistema dominante. Agudizan la opresión de los educandos, mantienen la conciencia ingenua, en lugar de emprender un proceso de liberación.
En la acción social de liberación, o educación problematizadora, este paso resulta una verdadera iluminación y una real profundización teórica. Es un eficiente refuerzo de la teoría que los educandos junto con el educador, coordinador, facilitador o promotor ya han iniciado en los pasos anteriores.
4º. PASO: VOLVER A UNA NUEVA PRÁCTICA.
Por lo que nos sugiere el título de este cuarto paso: “Volver a una nueva práctica”, no se trata pues de darle vueltas a lo mismo, sino que a manera de una espiral, o más exactamente de un remolino, este proceso de toma de conciencia va siendo, gradual, ascendente y permanente. Es una práctica avanzada, una mejor práctica encaminada a ir haciendo efectiva la liberación. Este es pues el proceso del conocimiento dialéctico como lo experimentó eficazmente Paulo Freire.
C) INFLUENCIA DEL MÉTODO A ESPACIOS ECLESIALES
1. LAS COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE (CEBs)
La práctica de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), es una práctica educativa vivencial, desde la fe y junto con los pobres y excluidos.
Es por tanto, la desmitificación de la acción pastoral dominante y tradicional, que enajena, acomoda, domestica y alinea los cristianos al sistema dominante. Por lo tanto las CEBs responden a la educación problematizadora y no “bancaria”.
En los sesentas de este siglo que acaba de terminar, las CEBs iniciaron un proceso de ir haciendo la iglesia de Jesús desde la base, bajo el principio de que la iglesia, como el ser humano es inconclusa, inacabada, no está terminada, no esta hecha, sino que la vamos haciendo en la práctica y vivencia educativa de la evangelización. Para esto las CEBs contemporáneas a Paulo Freire, bebieron de su método liberador.
Las CEBs tradujeron el método inicialmente con 3 pasos: Ver, Juzgar y Actuar que luego le añadieron Evaluar, y lo específico religioso del Celebrar.
El Ver corresponde a la realidad y respuesta como ya vimos en el primer paso de la acción social..
El Juzgar corresponde a la reflexión teórica e iluminación con materiales adecuados al proceso de evangelización que se llevan (hacer teoría de la práctica e iluminar con otras teorías).
EL Actuar como el mismo nombre lo indica es la acción sobre la realidad toda, descubierta, analizada, teorizada, sistematizada y devuelta al pueblo para su aplicación liberadora del pecado y todas sus consecuencias como son la opresión, la injustita, la explotación y la exclusión que hoy día hace el sistema Neo- liberal que nos domina.
EL Evaluar es un añadido para asegurar el paso del Juzgar, pues es ahí donde precisamente iría este paso. Evaluar lo que realizamos para continuar con un nuevo y cada vez mejor Actuar.
EL Celebrar es lo específicamente religioso, pero que va dentro del método. Así es que no se trata de un mero celebrar con minúsculas, sino de un CELEBRAR con MAYÚSCULAS. Se celebra la vida, los avances, los éxitos, los fracasos, para animar, fortalecer y darle perseverancia a la acción evangelizadora de transformación.
2. LA TEOLOGIA DE LA LIBERACIÓN
La teología de la liberación no es otra cosa que ver la realidad con los ojos de Dios, reflexionarla desde la Sagrada Escritura que contiene la palabra de Dios con minúscula y que se va haciendo con MAYÚSCULA en la medida que se va viviendo y transformando la realidad.
El P. José Sánchez, Sánchez, reconocido teólogo de la liberación de esta diócesis de Ciudad Guzmán, define la teología de la liberación de la siguiente manera: “la Teología de la liberación se define como la reflexión crítica sobre la realidad a la luz de la fe con el fin de transformarla, en otras palabras, es la reflexión crítica de la praxis de fe. Son tres los elementos que se interrelacionan y que hacen posible la Teología de la liberación: la realidad, es decir la práctica de liberación, la fe y la vida[12]. Y cuando habla del método de las CEBs dice: “El método utilizado en la reflexión teológica era el inductivo: Ver, Juzgar, Actuar. Y en el Ver se utilizaban los métodos de análisis de la realidad: el estructural y el coyuntural”
[13].
La Teología de la Liberación también bebió del método Freire y aprovechó la reflexión que las CEBs iban haciendo, a la vez que sistematizaba y devolvía esas reflexiones para iluminarles el camino. A este respecto Dice el P. Pepe textualmente: “Entre la TdL y las Cebs hay una relación de vida. Las Cebs son la matriz de la TdL, es su praxis la que da pié a la reflexión teológica. Y la TdL es la reflexión que sostiene la vida y el compromiso de las Cebs. No se pueden entender las unas sin la otra. Se distinguen pero no se pueden separar”
[14].
CONCLUCIÓN
Una conclusión sería que cualquiera que fuera nuestra mentalidad y nuestra ideología como educadores, llegáramos a ser críticos de nosotros mismos y de nuestro quehacer educativo, para caer en la cuenta del importante papel que jugamos en la humanización, o deshumanización de los educandos. Y en este caso de las futuras generaciones de nuestro país. Es una gran responsabilidad la que nos desafía a la cual no podemos quedar indiferentes.
Así que no ha sido otra mi intensión que colaborar con un granito de arena a la transformación de esta tarea educativa insustituible para que vaya siendo cada vez más liberadora.
[1] Filosofía de la educación, “Enciclopedia iberoamericana de filosofía”, edición de Guillermo Hoyos Vásquez, autor Eduardo Mendieta, Educación Liberadora, Editorial Trotta.
[5] Freire P., “Pedagogía del oprimido”, 54ª Ed. S., XXI,
[6] Filosofía de la educación, Op. Chit.
[8] F. Paulo, Op. Chit., Pag. 74
[9] Freire P. Op. Chit Pag., 109
[10] F. Paulo, Op. Chit., Pag, 113
[11] P. Freire, Op. Chit., pag. 7
[12] (José Sánchez Sánchez, ponencia realizada en la cumbre de organizaciones Sociales, Luchas Populares y gobiernos democráticos de América Latina llevada a cabo en el mes de Octubre del 2008 en Guadalajara).