Junio 5, 2009
Vámonos con Pancho Villa…
Eduardo Etchart Mendoza
Es el título de una de las muchas biografías de Doroteo Arango Quiñones, mejor y siempre conocido como Pancho Villa, quién nació un 5 de junio de 1878 en la Hacienda de Río Grande, en la jurisdicción de San Juan del Río, Durango.
Ciento treinta y un años después podemos hablar del hombre-leyenda, del que se cuentan muchas anécdotas que le dan sabor a una vida de hecho precipitada, accidentada y controvertida en tan sólo cuarenta y cinco años de existencia.
Muy conocido es el hecho de que por defender a su hermana de la ofensa de violación cometida por el hacendado López Negrete, tuvo que abandonar la hacienda y vagar por las praderas, convirtiéndose en abigeo y quitándose su verdadero nombre.
Se unió a la campaña de Francisco I. Madero en 1909, convencido entonces por el gobernador de Chihuahua, Abraham González, conociendo al primero en la hacienda de Bustillos y presentándose con un buen número de hombres disciplinados y con buenos pertrechos.
De acuerdo con Pascual Orozco obtiene el triunfo en la acción de Ciudad Juárez con la que los porfiristas se rinden y se retira a la ciudad de Chihuahua para dedicarse unos meses al comercio de la carne de res; pero su interés por la lucha armada lo hace reunirse con Victoriano Huerta para sofocar la rebelión orozquista. Por su lealtad y méritos lo nombran general brigadier interino. Dos batallas Conejos y Rellano le dan dos triunfos, pero un resentimiento del propio Huerta, quien lo aprehende y lo remite encarcelado a la prisión militar de Santiago Tlaltelolco de donde se escapa en 1912.
Toma rumbo a Guadalajara para ir a Manzanillo y pasó por Zapotlán (aseveración muy centrada de nuestro editor Milton Iván Peralta). Se fue a los Estados Unidos y regresará a la muerte de Madero en 1913 entrando por Chihuahua, y ahora es apoyado económicamente por el gobernador de Sonora, José María Maytorena.
Combatió contra los generales Salvador Mercado y Félix Terrazas y a éste le hace 230 prisioneros a los cuales fusila. Ese mismo año de 1913 formó la División del Norte para atacar Torreón, ahí llevó a cabo dos batallas para tomar la ciudad, la brillantez de su dirección militar fue reconocida por su habilidad bélica que crecía al igual que su fama. Cambia su rumbo regresando a Chihuahua combatiendo en ciudad Juárez y tomando la propia ciudad capital del estado nombrándose gobernador provisional.
Logra buena presencia administrativa restableciendo el orden, abaratando los productos primera necesidad, condona contribuciones atrasadas, emite papel moneda y abre el Instituto Científico y Literario del Estado.
Sostendrá las batallas de Gómez Palacio, Paredón, Saltillo y por órdenes de Venustiano Carranza toma a sangre y fuego la ciudad de Zacatecas en junio de 1814 haciendo y deshaciendo, ensañándose con los comerciantes extranjeros y principales mineros a los cuales para no fusilarlos les pedía la cuota de cincuenta mil pesos oro (mil centenarios). Con esta victoria se logró el retiro de la presidencia de Victoriano Huerta y una alianza momentánea con Alvaro Obregón.
Marcharon villistas y zapatistas a la Convención de Aguascalientes propuesta por Carranza. Meses después y durante el gobierno nacional de Eulalio Gutiérrez viene a la ciudad de México firmando en el camino el tratado de Teoloyucan, pero las rencillas entre los jefes revolucionarios hará que se vuelva a combatir ahora en el Bajío, será campo de acción Celaya y León. Se va al Norte y cruza la frontera entrando a la población de Columbus, provocando que los norteamericanos formaran la Expedición Punitiva bajo el mando del general Pershing, pero eso como dicen es otra historia, por ello como dijimos al inicio: ¡Vámonos con Pancho Villa! Y ya regresaremos.
criado por suplementolajirafa
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