Octubre 22, 2009
De Chilpancingo a Apatzingán
Eduardo Etchart
El título sería el de un recorrido geográfico, pero queremos hacer un recuerdo histórico a 195 años del esfuerzo político más importante de José María Morelos, basta decir que este importante general de nuestra Historia reunió a un grupo de abogados, periodistas y estudiantes de teología que se habían incorporado a sus ideales libertarios a partir de 1811, y en Chilpancingo hizo que su secretario Juan Nepomuceno Rosains les leyera un documento de su creación, “Los Sentimientos de la Nación” el 14 de septiembre de 1813. Desde el curioso título de ese escrito se despertó el interés de los presentes y al término de la lectura se les nombró a varios de ellos congresistas, es decir diputados que representarían las intendencias tomadas por los insurgentes o de importancia para ellos.
Así a partir de ese día empezaron a reunirse para formular una Constitución. Fácil es decirlo, pero había que conciliar ideas, intercambiar puntos de vista; huir de la presión de los realistas, sus implacables enemigos y buscar protección en los lugares hacia los que marchaban para protegerse y poder sesionar. (Deben de ser unos cuatrocientos kilómetros a caballo).
Los personajes en los cuales recae la trascendencia de la elaboración de este Decreto son de sobra conocidos, pero mencionaremos a la mayoría como homenaje a su extraordinario esfuerzo. Y son: Carlos María de Bustamante, José María Cos, José María Murguía, José Sixto Verdusco, José María Liceaga, Andrés Quintana Roo, Ignacio López Rayón y obviamente José María Morelos.
El Decreto Constitucional para la América Mexicana, que es su nombre oficial, quedó terminado el 22 de octubre de 1814 en Apatzingán, Michoacán. Es nuestra primera Constitución y está conformada en 242 artículos.
Lo lamentable es que como la guerra de Independencia continuaba no se podía establecer el gobierno que se pretendía. Se sugería que éste lo formaran tres individuos, se indicaba también que la religión católica sería la única en todo el territorio, que por ley se pretendía lograr la felicidad de los ciudadanos, que si algún extranjero estaba dentro del país, para continuar en él tenía que profesar la religión católica. Esta Carta Magna venía a ser un resumen de pensamientos de Miguel Hidalgo, de Ignacio López Rayón y del propio Morelos.
Éste, fiel al principio que había escrito en su “Sentimientos de la Nación” de que “toda buena ley era superior al hombre”, a partir de ese momento protegerá con más ahínco al Congreso, ya no se separará de ellos y peregrinará protegiéndolos hasta brindar su propia muerte para que no les pasara nada; pero ni ese gran sacrificio hizo que la Constitución se estableciera, pasarán diez años en nuestra Historia y éste gran documento será cambiado por otro, olvidándose del Decreto y de todo el esfuerzo que implicó para los diputados que con mil peripecias recorrieron de Chilpancingo a Apatzingán.
criado por suplementolajirafa
6:22 pm — CategorÃa: 
