La Jirafa

Un suplemento cultural que se publica todos los sábados en las páginas del Diario de Zapotlán, realizado por personas de la región sur de Jalisco, aunque con colaboraciones de cualquier parte del mundo.

Noviembre 2, 2009

El día de muertos y el mundo indígena

 

 
Lizeth Sevilla
 
 
A propósito de las fechas, se antoja hacer un análisis acerca de este festejo pero retomando una postura fuera de Octavio Paz, fuera del nuevo sentir mexicano y la mercadotecnia. Cuando hablamos del festejo a nuestros muertos pensamos inmediatamente en la cruz, en las velas, las oraciones e incluso en los altares de muertos que se acostumbran hacer en muchas partes de la republica mexicana siempre con una característica peculiar y es que las tradiciones han ido evolucionando conforme nos enfrentamos los mexicanos a una realidad que nos exige presencia y capacidad de asombro y a cambio hemos ido adoptando nuevas formas de celebrar en este caso el ritual a los muertos, sumando cada pueblo costumbres de otros países incluso de las mismas religiones. Pero en esta ocasión ahondaremos en la celebración a los muertos desde nuestras raíces. 
En el mundo indígena existen muchas formas de honrar a los que ya se fueron, este ritual supone una fiesta, independientemente de la etnia, las personas hacen su propio altar en sus casas, con la familia porque es considerado un momento privado que no debe ser expuesto a las demás personas incluso a los que observan curiosos.
Dentro del calendario prehispánico de los grupos Nahuas del altiplano central, había por lo menos seis fiestas dedicadas a los muertos. Entre ellas dos eran las principales del 12 al 31 de julio en que se recordaba a los muertos chicos y los veinte días siguientes se celebraba la fiesta de los muertos grandes, que se caracterizaba la magnificencia de las ofrendas. La existencia en el más allá decían, era de acuerdo con la forma de su fallecimiento, no ala conducta observada en vida, por lo tanto no se temía a castigos posteriores a la muerte. En otras culturas, el día de muertos era destinado para el mes de septiembre que coincidía con las cosechas y esto suponía una fiesta en abundancia. Algunos de los elementos contenidos en sus altares de muerto fueron el maíz, el agua, piedra de jade, la flor de cempazuchitl, el perro y una estructura que conformaba 7 niveles de color negro simulando una pequeña pirámide, ellos creían que estos siete niveles tenían que ver con 7 peligros que pasaba el muerto para llegar al mas allá y los que se quedaban en la vida ofician modos de que lograran pasar las 7 aguas ayudados por ropaje, el perro que siempre lo acompañaría y la piedra de jade, que tendría que darle el muerto a un Jaguar para evitar que le comiera el corazón.
Con la llegada de los españoles y la evangelización estas tradiciones sufrieron modificaciones en la mayor parte del país, sumando al ritual, elementos como la cruz, la foto, el espejo y conceptos relacionados con la religión.
Ahora festejamos el Halloween, pagamos por tomar fotos de altares de muertos en Michoacán, hemos ido deformando la tradición original y me atrevo a aseverar que poco conocemos de nuestras raíces. La explicación no es sencilla, hemos sido conquistados por la mercadotecnia, estamos dispuestos a desnudarnos de nuestras tradiciones frente a otras culturas que no son las nuestras y los medios de comunicación y nosotros como escuchas o lectores no hemos sido de gran ayuda. Habría que cuestionarnos muchas cosas, por ejemplo, cuál es el sustento de nuestras conductas, cuál es la trascendencia de las actividades de mucha gente interesada en rescatar las raíces de nosotros los mexicanos y que pasa con las pequeñas organizaciones que fomentan por ejemplo los altares de muerto, cómo ayudan evaluando en un altar los símbolos católicos y no exigiendo por ejemplo símbolos étnicos, de nuestros antepasados. Podríamos explicar nuestras conductas por la modificación paulatina de nuestra cultura, en cierto modo se antoja válido y hasta interesante, cómo es que las nuevas generaciones han ido concibiendo esta fiesta de la muerte.
En los rituales actuales, vemos una mezcla entre el pasado y la conquista y conforme pasa el tiempo vemos muchos mas elementos de una conquista de esa modernidad que se nos cae de la mano y que no debería estar peleada con nuestras raíces.
Con la dialéctica que ha adquirido el altar de muerto de nuestro contexto, con elementos indígenas y católicos, con una muestra de dos épocas y que le hemos impregnado nuestro sello actual, seria interesante revertir un poco esa finalidad retornando y tomando mucho más en cuenta aquellos detalles de nuestros antepasados.
En este escrito se escapan muchos elementos considerados en una fiesta a la muerte desde el mundo de nuestros antepasados pero es interesante dejar cabos sueltos para que ustedes lectores sumen su perspectiva.
 
criado por suplementolajirafa    7:03 pm — Categoría: La Jirafa

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